lunes, 23 de diciembre de 2013

Epílogo

Estoy en una habitación en penumbra, rodeada por entes ocupados que van de aquí para allá, hablando unos con otros o quizá incluso conmigo, aunque no los escucho. Fuera, detrás de la única rendija de luz que se suma a la débil lámpara de la pared, una multitud de gente chilla y grita nombres al viento. Respiro hondo. No me puedo creer que esto esté pasando. Y lo mejor de todo, es que no es la última vez.
Escucho mi nombre por algún sitio, pero lo escucho como embotado, de la misma forma que escuchas algo cuando aún no te has despertado del todo de un sueño, y acto seguido una mano se apoya sobre mi hombro, haciéndome volver al bullicio y tiempo reales.
-¿Listos?-pregunta, y todos asentimos-. ¿Nerviosos? 
-Mucho-digo, y el chico sonríe y me da una palmada en la espalda, cogiéndome el hombro y sacudiéndome-.
-Os va a salir genial, Alex-asegura-. Como siempre. Sonríe un poco-Brad me levanta las comisuras de los labios y yo sonrío, satisfaciendo sus desos-. Mucho mejor. Ahora vamos, salid ahí y ganáoslos, es vuestra oportunidad.
Se me sube el corazón a la garganta, aunque, por primera vez en toda la noche, no son nervios, sino emoción. Cojo la guitarra que me tiende un miembro del equipo y me la cuelgo alrededor del cuello antes de caminar hacia el estrecho pasillo que da a la habitación más iluminada, detrás de mis amigos, aún sonriendo y respirando hondo para tranquilizarme. En el último momento, me giro y llamo a Brad, que me mra expectante.
-Gracias.
El chico sonríe y levanta ambos pulgares, instándome a salir de una vez. Y, cuando lo hago, me encuentro ante un teatro enorme y completamente lleno, poblado por miles de personas, que están esperando a que yo, precisamente yo, junto con el resto del grupo, introduzca la actuación de esta noche. Y, tal como me había imaginado durante tantos años, no hay nada que pueda compararse a lo que siento ahora mismo.

sábado, 21 de diciembre de 2013

100. One dream, one band...

Alex
Cojo a Claire de la mano y sigo a Gab por entre la gente hasta llegar a la primera fila. Hay una fila de asientos reservados para mí, mis amigos y las familias de los cantantes. No son precisamente muy elegantes, ya que se trata de sillas de plástico con fundas de tela negra, pero es lo mejor que podíamos permitirnos considerando el aforo de la plaza en la que está el escenario. 
Algunos de nuestros amigos ya están allí, pero aún faltan por llegar Anne, Jack y los gemelos. Me siento entre Claire y Evan, moviendo la rodilla arriba y abajo en un tic nervioso. 
-¿Están todos aquí ya?-pregunto, y Evan asiente-.
-Están detrás del escenario.
-Voy a verlos-dice Claire, que está tan nerviosa como yo, y me levanto con ella para dar la vuelta a la estructura de madera-.
Nuestros amigos están reunidos en círculo alrededor de Niall, que está sentado a la mesa que sostiene el ecualizador y controla que funcionen tanto los altavoces como los cinco micrófonos. Claire y yo nos acercamos y nos situamos entre Zayn y Harry, agarrándonos de uno de los brazos de cada uno.
-¿Cómo vais?
-Bien... Nervioso-responde Harry, dándole un golpecito a su micrófono para comprobar que suena y acercándoselo a la boca-. Hola.
-¡HOLA, HARRY!-escuchamos las voces de nuestros amigos a coro, y el chico sonríe-.
-Creo que va bien-dice Niall-. ¿Ha llegado Jack? Se va a quedar a cargo de esto cuando suba.
-Aún no.
-Cuando llegue, decidle que venga, por favor.
-¿Ha visto alguien a nadie relacionado con Simon Cowell?-pregunta Zayn, girándose para observar al público, pero nosotras negamos con la cabeza-. ¿Seguro que no te hab gastado una broma, Claire?
-Dejad de preguntarme eso, me estáis haciendo dudar y me sentiría horriblemente mal si os diera ilusiones falsas de esta forma.
-No son falsas.
Levantamos todos la vista al mismo tiempo, Claire pegando un gritito y yo dando un salto y llevándome ambas manos a la boca. Como si se tratara de un fantasma, observamos los siete fijamente al hombre moreno de mediana edad que acaba de aparecer junto al escenario. Lo cierto es que no parece tan serio como lo imaginaba, aunque si tenemos en cuenta que la imagen de borde que tengo de él proviene de su papel en The X Factor, supongo que es normal. 
-¿Eres Claire?-Claire asiente y Simon le tiende la mano-. Simon.
-Lo sé-justo después de darse cuenta de lo que acaba de decir, Claire se aclara la garganta y sacude la cabeza, intentando actuar con más naturalidad-. Esto, ellos son Zayn, Louis, Niall, Liam y Harry. Son los que van a cantar...
Simon los saluda a todos, que siguen medio paralizados, y les pregunta por la banda y por su nombre, lo que parece pillarlos desprevenidos. Se miran unos a otros y me miran a mí, pero ninguno sabemos qué responder.
-Esto... Aún no estamos seguros con respecto al nombre-dice Liam-.
-Bueno, deberíais pensar en uno pronto. ¿Cuándo vais a salir?
-Ahora-me giro y veo a Jack caminando hacia nosotros-. Lo siento por llegar tarde, he tenido un problemita con el tráfico de camino.
-No importa-dice Niall, levantándose y cediéndole su sitio-. Bueno, allá vamos.
-Voy a situarme donde pueda ver mejor-dice Simon, y, con un gesto de la mano, se despide y camina hacia el público, aunque procurando no acercarse mucho para no ser reconocido-.
-¡Suerte!-exclama Claire-.
-Gracias-sonríe Liam-. La necesitaremos.
-Os va a salir genial-aseguro, acercándome para abrazar a cada uno y poniéndome de puntillas al llegar a Harry para robarle un beso. Sonrío y le froto los brazos, intentando reconfortarlo-. Estoy segura.
-Gracias-susurra, y se apresura a subir con los demás al escenario-.
Vuelvo con Claire hacia nuestros asientos y observo. La primera canción es nueva, surgió a partir de un creativo cumplido de Louis a Dan en Sicilia hace unos días, y es Liam quien empieza a cantar. Se llama What Makes You Beautiful, y es realmente preciosa. 
Al terminar cantan I Wish, y ni por un solo segundo aparta Harry su mirada de mí, aunque desearía que lo hiciera para que no viera las lágrimas agolpándose en mis ojos. Gotta Be You, una que escribimos Ashley, Dan y yo con ellos hace unos meses, sobre alguien que es consciente de haber hecho daño a la persona que quiere, y le explica que es la única para él. También otra de nuestro antiguo grupo de ocho, Save You Tonight, una que trajo varios problemas a la hora de cantarla porque a Harry le recordaba a mí y a mí me incomodaba saberlo. Everything About You, escrita por Louis para Dan; la pobre lloró al escucharla, aunque por suerte para ella no estábamos los demás delante. Same Mistakes, canción escrita por ellos para este concierto y que me hace emocionarme la primera vez que la escucho; trata sobre una pareja que se sostiene sobre unos pocos hilos y que nunca termina de hacer nada completamente bien. Up All Night, que escribimos Gab, Niall y yo casi por casualidad, haciendo el tonto una noche en que no había planes y nos moríamos de ganas de salir de fiesta. I Want, escrita por Jack sobre una chica muy materialista con la que salió hace unos años y cedida a los chicos para que puedan cubrir el cupo de diez canciones; otra de nosotros ocho, Tell Me A Lie, que cuenta la historia de un chico que está convencido deque su novia quiere a otro y le pide por favor que, si lo deja, que no le diga que es por él. Y, por último, Last First Kiss, la canción que subió Claire a YouTube y gracias a la cual está pasando esto.
La multitud estalla en vítores, aunque creo que los que montamos más jaleo somos nosotros, que aplaudimos, chillamos, silbamos, lloramos (al menos Claire, Dan y Ashley lo hacen) y chiflamos. Mis amigos se bajan del escenario, aunque antes alcanzo a ver sus expresiones y me veo a mí misma en su lugar, sobre un escenario, cantando frente a un público en el que, por pequeño que sea, podría estar mi futuro; mi sueño cumplido, ese sueño que tengo desde antes incluso de tener memoria. Sorteo a mis amigos y a la gente que se ha acercado al escenario para felicitarlos e intento acercarme a ellos, pero veo a Simon estrechándoles la mano y espero a que se vaya antes de hacerlo.
-Habéis estado increíbles-dice Blue, a mi lado, abrazándolos uno a uno-. Vuestra música no es mi estilo, pero haré una excepción por ser vosotros.
-Consideradme vuestra fan número uno-sonrío, abrazándoles también y haciendo caso omiso de las protestas de Dan y Claire respecto al título que me he asignado a mí misma-. ¿Qué os ha dicho Simon?
Sus expresiones de júbilo se tornan todas en decepción de repente, y me da un vuelco el corazón. No puede ser que después de todo no esté interesado. Es cierto que era un concierto sencillo, con una guitarra y cinco cantantes y algunas bases hechas por ordenador, pero han estado realmete bien, es imposible que... 
El primero en dejar escapar una sonrisa es Niall, que abraza a Claire y la hace dar una vuelta sobre sí misma, rebosante de felicidad.
-Tenemos una entrevista con él el veintitrés a las diez de la mañana.
-Ha dicho que quiere hablar de negocios-dice Liam, y entonces sonríe abiertamente-. ¿Sabéis lo que eso significa?
Pego un grito y me abalanzo hacia Zayn, que es el que tengo más cerca, para abrazarlo, mientras Ashley hace lo propio con Liam, Fran abraza a Louis, Dan a Harry y Claire aún no suelta a Niall.
-Dios mío, no me lo puedo creer-dice Dan-. Vais a ser famosos.
-¿A quién le importa la fama?-digo-. Van a ser músicos.
-Vais a ser la siguiente mayor boyband del mundo-sonríe Fran, y ellos fingen ofenderse-.
-¿Cómo que boyband?-pregunta Louis, y nos reímos-.
-Bueno, rock precisamente no tocáis-sonrío-. Joder, no me lo creo... Felicidades, chicos. En serio...
-Para el carro, Alex, aún no sabemos ni si hay nada que firmar-me interrumpe Zayn, pero está tan hiperactivo como yo o más y vuelve a abrazarme, desordenándome el pelo-.
-Necesitáis un nombre-interviene Dan-. Si os dicen lo que sea, debéis sonar convincentes, y no parecéis un grupo si mo tenéis nombre.
-Tranquila-dice Harry-, sonriendo. Creo que tengo algo en mente.



Me bajo del coche seguida por Harry, Gab y Niall y tanto mi hermano como yo los abrazamos a ambos para desearles suerte. 
-Os estaremos esperando por aquí, ¿vale?-digo, dando un beso a Harry y acercándome a Niall para abrazarlo-.
-¿Os podéis quedar hasta que entremos?-me pide-. Por favor.
-Niall, no tienes por qué estar nervioso, todo va a salir más que bien.
-¿Cómo estás tan segura? A lo mejor al final no firmamos nada. A lo mejor la entrevista no es para lo que pensamos y no hay contrato alguno...
-¿Para qué otra cosa iba a ser?-pregunto, divertida ante sus nervios-. Y aunque no lo hubiera, en YouTube sois casi famosos, si la gente supiera vuestro nombre. Hagáis lo que hagáis, vais a acabar cumpliendo vuestro sueño.
Lo miro a los ojos y, una vez más, me veo a mí y a mi propia emoción en ellos. Niall y yo tenemos exactamente el mismo sueño: dar la vuelta al mundo cantando y, a ser posible, agotar algún día las entradas del Madison Square Garden. Pero hay tanta gente, tanta, con el mismo sueño, que en el fondo siempre he temido que al final sea imposible. Y sin embargo aquí estanos, él a punto de entrevistarse con el mismísimo Simon Cowell y de vivir nuestro sueño por los dos. Y, al mismo tiempo, demostrándome que estaba equivocada: todo es posible. Si cinco chicos normales y corrientes, con sus familias, sus estudios y sus vidas de adolescentes o adultos jóvenes recién empezadas, pueden conseguir esto, yo tengo las mismas posibilidades que ellos. Quizá, al fin y al cabo, pueda cumplirlo.
Entramos con Harry y Niall al edificio y nos indican el camino hasta una sala de espera de paredes blancas y muebles rojos y gris oscuro. En una de las paredes hay un cuadro abstracto del mismo tono, en el centro una mesa de cristal con un jarrón moderno adornado por flores blancas, y en la esquina, entre dos de los sofás, una mesita con una lámpara y un taco de revistas encima. Sentados en uno de los sofás están Louis, Liam y Ashley, los tres en silencio e igualmente nerviosos.
-Deberías estar consolándolos, Ash, no poniéndolos más nerviosos-sonrío, sentándome junto a Harry en el sofá a su izquierda-.
-Es verdad-responde la chica-. Lo siento. Es que...
-Tranquila-le dice Liam-. Todos estamos nerviosos.
-¿Qué creéis que nos dirá?-pregunta Louis, y todos cruzamos las miradas con todos, esperando que alguien hable-.
-No lo sé-confieso-. No tengo ni idea, pero estoy segura de que no es malo.
-¿Qué no es malo?
Nos giramos hacia la puerta y vemos a Dan y Zayn cruzar el umbral, ella agarrada a su brazo para reconfortarlo. 
-Lo que sea que vayan a decirles.
-Pues claro que no es malo-responde ella resueltamente, sentándose junto a su hermano en el tercer sofá, enfrente de mí-. Si no no se habrían tomado la molestia de citarlos a una hora y un día tan específicos, se lo habrían dicho antes de ayer en el concierto y ya está.
-Lo sé, por eso lo digo. 
-Tenéis que tranquilizaros-interviene de pronto Ashley-, pensad que estáis a punto de dar un gran paso para cumplir vuestro sueño, pase lo que pase hoy. Tenéis miles de fans en YouTube, si no tenéis un contrato podéis hacer covers y punto. 
-Exacto-corroboro-. Es lo mismo que le he dicho a Niall antes. Solo...
-¿Los señores Payne, Horan, Malik, Styles y Tomlinson?
Me callo y levanto la mirada hacia la chica que acaba de hablar. Está de pie en el umbral de la puerta y sostiene una tabla con hojas de rayas sobre el brazo. Es bastante guapa, la verdad: delgada, alta, con el pelo de un rubio dorado clarito que se riza al final, a la altura de la cintura; lleva una falda de tubo negra hasta las rodillas y una camisa fina de color azul clarito, acompañados por unos tacones básicos negros. Observo a mi alrededor como todos mis amigos, mi novio e incluso mi hermano se quedan mirándola, y hago lo posible para aguantarme la risa.
-Son ellos-respondo, ya que no parece que vayan a hacerlo ellos, y luego señalo a mi hermano-. Él no.
La chica sonríe amablemente y se gira de nuevo hacia la puerta abierta.
-Pasad por aquí, por favor.
Louis, Niall, Liam, Harry y Zayn se levantan y van tras ella, dejándonos a Dan, Ashley, Gab y a mí solos en la habitación. Nos quedamos en silencio, mirándonos los unos a los otros y, de vez en cuando, al reloj que hay por encima del sofá en el que aún se sienta Dan. Pasamos así quince minutos, y la primera en moverse es Dan, que se levanta para dar una y mil vueltas a la mesita de cristal. Cuando va por la decimocuarta vuelta (¿quién está contando?), Gab estira de repente un brazo y le sujeta la pierna, instándola a estarse quieta. La chica se sienta junto a Ashley y empieza a mover la pierna arriba y abajo tan rápido que parece que le esté dando un ataque de epilepsia... Solo a la pierna.
-¿No llevan ahí mucho tiempo?-dice Ashley, mordiéndose las uñas, y Dan le da un manotazo, sólo para empezar a mordérselas ella-.
-Llevan veinte minutos, Ash-dice mi hermano-. Lo que sea que tengan que decirles durará por lo menos media hora o tres cuartos.
-Es que parece que lleváramos aquí la vida-se queja ella-.
-Quizá deberíamos relajarnos un poco-sugiero-. Hay un bar a menos de cinco minutos de aquí, podríamos ir a desayunar.
-Pero, ¿y si salen y no estamos?
-Comemos rápido y ya está. Me parece una buena idea, yo voy-Gab se levanta y me tiende la mano para ayudarme a mí, y los dos nos quedamos mirando a nuestras amigas-. ¿Y bien?
-Vale-suspira Dan, pero Ashley aún parece indecisa-.
-Yo me quedo. Quiero estar aquí.
-¿Seguro?-asiente-.
-Volveremos en seguida-sonrío, dándole un beso en la mejilla-. ¿Te traemos algo?
-¿Un batido de chocolate?-pide-.
-Hecho. Ahora venimos.
Salgo con Dan y mi hermano del edificio, recibiendo una sonrisa de la recepcionista. Caminamos hasta el final de la calle y giramos una esquina hasta llegar al bar junto al que hemos pasado con el coche, y nos acercamos a la barra para pedir un café cortado para Gab, un batido de fresa para Dan y un zumo de naranja para mí, además de un sandwich que comparto con mi hermano. Por último pedimos el batido de chocolate al camarero, un joven muy simpático que me recuerda a Jeff pero unos años más joven (aunque quizá solo sea porque es camarero y castaño), pagamos y volvemos hacia el edificio.
-Perdón-dice la recepcionista-. No podéis entrar con comida. Lo siento.
-Es que la máquina de la sala de espera está rota-replica Dan, pero la mujer la mira con una sonrisa de disculpa y suspira-. Vale, quedaos aquí, voy a buscar a Ashley.
Vuelve a los pocos segundos y Ashley nos da las gracias, cogiendo el vaso de plástico y la botella de las manos de Gab y sin dejar de insistir para que la dejemos pagárnoslo, sin éxito. Una vez se lo ha terminado, lo tiramos a una papelera que hay en la esquina entre la puerta y la pared y volvemos a la sala de espera a cambiar de sofá y posición cada pocos minutos, en silencio.
Quizá pasa media hora más, hasta que nuestros amigos salen del despacho. Dan se pone derecha (estaba tumbada sobre el sofá con las piernas hacia arriba y el pelo haciendo de fregona en el suelo) y los demás nos incorporamos, pasando de nuestras posiciones aburridas y relajadas a una mucho más alerta.
-¿Y bien?-pregunto, sin reparar en las dos cabezas de sobra que acompañan a los cinco chicos-.
-¿Qué os han dicho?
-Muchas cosas-responde Louis-.
-Muchísimas-corrobora Harry, y de pronto sonríe y saca la mano de detrás de su espalda-. Pero... Podría resumirse en esto.
Me levanto de un salto y le quito el papel de las manos, leyéndolo por encima con Gab, Ashley y Dan apretados a mis espaldas para poder verlo también. Tiene varias páginas, y, en la última, al final de todo, hay una firma a la izquierda y cinco a la derecha. Cinco, que reconozco como las de Harry, Liam, Zayn, Louis y Niall. Levanto la vista, sin caber en mí de la emoción y luchando contra las lágrimas que pretenden agolparse en mis ojos. Los cinco sonríen abiertamente y, detrás de ellos, Simon y la secretaria que vimos anteriormente también lo hacen.
-Entonces...-empiezo, pero me faltan palabras-.
-¿Significa...?-continúa por mí Ashley, pero también se calla al ver a Liam asentir, y se lanza a sus brazos, seguida por Dan, mi hermano y yo, que abrazamos a los demás uno a uno-. ¿Cómo os llamáis?
Harry me suelta y sonríe, abriendo los brazos para recibirla a ella.
-One Direction.






THE END.

jueves, 19 de diciembre de 2013

99. Sicilia

Dan
Estoy tumbada boca abajo sobre la toalla entre Anne y Claire, tomando el sol; desde que a Fran la picó esa medusa, ninguno ha vuelto a meterse en el agua más que para refrescarse y volver a las toallas. 
Me incorporo de un salto cuando siento las gotas de agua fría sobre mi espalda, que no me había dado cuenta hasta ahora de que quemaba, y me giro.
-Dios mío, si se hab evaporado-dice Evan, abriendo los ojos como platos-. Eres una sartén humana.
Me río y pongo los ojos en blanco, estirando la mano hacia el bolso para pedirle a Anne que me ponga más crema.
-¿Dónde os habíais metido?-pregunto a mi amigo, mientras Ashley se sienta en su toalla junto a Liam y empieza a frotarse brazos, piernas y pecho con crema solar-.
-Fuimos a dar una vuelta-responde el chico, encogiéndose de hombros y sentándose en mi toalla sin pedir permiso siquiera-. ¿Dónde están mi hermana y Zayn? ¿También por ahí?
Niego con la cabeza.
-A Fran la picó una medusa y Zayn la llevó al hotel para que le administraran los cuidados necesarios...
-¿Qué?-Evan abre los ojos como platos nuevamente, y me doy cuenta de que probablemente sea esta la única vez que lo he visto demostrar un sincero cariño por su hermana-. ¿Hace cuánto de eso?
-Pues unos diez quince minutos, ya deben haber llegado al hot...
Pero ni siquiera llego a terminar la frase, porque Evan ya se ha puesto la camiseta y ha echado a correr hacia el hotel, zapatos en mano.
-Anda, si al final la quiere y todo-comenta Blue, y los demás nos reímos-.
-Fran y Evan están mucho más unidos de lo que aparentan estar-dice Claire, decidiendo que también es hora para ella de volver a echarse crema-. Riñen mucho, pero en realidad se preocupan y confían mucho el uno en el otro.
-Eso es cierto-corrobora Ashley-. Por ejemplo, Evan sabía que Fran estaba con Charles, pero a pesar de no tener ni idea de por qué ella no quería que lo supiéramos, guardó el secreto.
-Con quien no guarda tan bien secretos es con sus padres-sonríe Liam-. Creo que por eso no quería que supiera lo de Zayn.
-No me imagino a Evan siendo un chivato-comenta Alex, frunciendo el ceño-. O sea, si es por fastidiar, puede, pero así como así...
-El padre de Evan y Fran da miedo-le explica Harry-. Créeme. No lo has visto enfadado.
-¿Y tú sí?
-De lejos. Por suerte.
-La verdad es que sí que impone.
-Cuando Zayn fue a conocerlo le faltaba poco para echarse a temblar-digo, riéndome, consciente de que estoy exagerando... aunque sólo un poco-.
-Bueno, eso es normal, Fran le metió un miedo increíble con lo de sus padres y las apariencias y todo eso.
-Pero es cierto, ¿no?
-Bueno, sí, en parte, pero, ¿lo han aceptado o no? Además, no deberían alarmarse tanto por los tatuajes y los piercings cuando su propio hijo tiene seis agujeros en la piel.
-Espera, ¿seis?-pregunto después de reírme, y cuento con las manos-. Los pendientes, la ceja, los dos del labio... Oh, Dios mío, decidme que no tiene un piercing en el pezón.
-No seas imbécil-se ríe Niall-. ¿Tú le has visto algún piercing hoy?
-No, pero...
-Tiene uno en la lengua-aclara Ashley, sonriendo-. No se lo habéis visto porque se lo hizo hace una semana. Sus padres todavía no lo saben... En realidad, creo que sólo lo sabía yo. Ups.
Suelta una carcajada nerviosa y los demás la imitamos, prometiéndole que no diremos nada. Bueno, los gemelos se jactan un poco de ella y de cómo se dio cuenta de lo del piercing antes de hacerlo, pero al final nos ponemos todos de acuerdo.
-Shh, callaos, ahí viene Evan-dice Ashley, haciendo aspavientos con la mano en dirección a los pelirrojos, y todos nos volvemos a mirarlo al mismo tiempo-. ¿Por qué anda tan lento?
-No lo sé, pero mira su cara-señala Alex-. Parece que vaya a vomitar.
-Ev, ¿estás bien?-le pregunta Liam cuando el chico está lo suficientemente cerca para escucharlo, y él asiente lentamente-.
-Sí, solo... Traumatizado.
Se hace el silencio durante unos segundos en que intercambiamos miradas los unos con los otros, comprobando que no somos los únicos a quienes se les ha ocurrido la idea y que no quedaremos en ridículo preguntando, pero, aun así, nadie lo hace. Hasta que los gemelos hacen alarde de su valor una vez más y lo rompen, con los ojos muy abiertos y una media sonrisa en la cara:
-No jodas. ¿Qué has visto?
-Nada. Gracias a Dios.
-¿Entonces...?
-¿Podéis tranquilizaros un momento? Aún estoy en shock-interrumpe mi amigo a Claire, sentándose entre ella y Ashley. Vuelve a reinar el silencio un momento hasta que suspira y clava la vista en el suelo-. No he visto nada. Pero Zayn no estaba en nuestra habitación y se oía la respiración de mi hermana desde el pasillo.
-Dios.
Alex se lleva las manos a la boca y Ashley se ha quedado congelada en el sitio, pero probablemente los que estamos más incómodos hablando de esto seamos Anne, Liam, el propio Evan y yo. Los demás parecen haber descubierto un nuevo sabor de batido en lugar de haber estado escuchando a Evan. Que sé que es normal, pero simplemente no me resulta agradable la imagen de mi hermano y... Sacudo la cabeza antes de que este pensamiento pueda terminar de abrirse paso por mi mente y levanto la vista. Algunos ya están hablando de otra cosa; otros, como Claire y los gemelos, acribillan a Evan a preguntas que él no quiere responder; y los demás seguimos en silencio.
-No creo que hayas estado bien en contárnoslo-interviene Lynn de repente-. O sea, no es bordería, de hecho no me importa para nada, pero... No creo que a Fran le haga gracia saber que lo sabemos. Ni...
-Lo sé, ¿vale? No pienso con claridad, estoy concentrado en quitarme la imagen de la cabeza.
-Creo que acabo de entender cómo se siente Zayn cuando Louis y yo bromeamos sobre esas cosas-comento-. Y no es agradable.
-Prometedme que no vais a decir nada-dice Evan, su voz denotando una urgencia y un terrible arrepentimiento de repente-. Por favor.
-Tranquilo, renacuajo-responde Sean, cogiendo una piedrecita del suelo y tirándosela-. Aquí no ha pasado nada.
-Vaya, me sorprende viniendo de ti-bromea Isis, y luego sonríe-. Pero es verdad. No te preocupes, nosotros no sabemos nada.
-Joder, normal que no me cuente nada, si...
Miro a mis amigos con una punzada de culpa, pues justo hace unos minutos estábamos hablando de por qué Fran no confiaba en Evan y ahora me he dado cuenta de lo que le afecta eso en realidad. Ashley le coge la mano, algo que no suele hacer muy a menudo cuando estamos todos juntos, y él se apoya en su hombro, moviendo la boca de una forma extraña que me hace suponer que está jugando con el broche del piercing del lado izquierdo de su labio.
Fran y Zayn llegan después de un rato, la primera con un vestido de playa que debe haber sacado de la habitación, porque se fue sin él, y el tobillo de un color rosa intenso en algunas partes, aunque apenas está hinchado. Mi hermano, por el contrario, viene tal cual se fue: descalzo y sin camiseta, aunque se ha cambiado el bañador.
-Hola a todos-dice Zayn, y mira a su alrededor buscando su toalla, que resulta estar varios metros más cerca de la orilla-. Eh, gracias y eso. ¿Por qué margináis a mi toalla?
Se aleja para ir a recogerla, pero se para en seco nada más escuchar a la mitad del grupo estallar en carcajadas. Miro a Fran y, por el color fucsia que han cogido no solo sus mejillas, sino la cara entera y también las orejas, que se ha dado cuenta.
-¿Qué pasa?-pregunta mi hermano, confundido, y no puedo evitar sentirme mal por él, aunque he de admitir que la situación es algo cómica-.
-¿Te has encontrado con algún animal salvaje por el camino, Zayn?-pregunta Sean entre risas, agarrándose el estómago-.
-No seas insensato, Sean-replica su hermano, esforzándose, sin éxito, por no reírse-. Lo que ocurre es que ha intentado salvar a un gato atrapado en un árbol y el gato pensó que quería violarlo.
-Vuestras bromas van de malas en peor cada día, ¿lo sabéis?-los reprende Claire, aunque también se está riendo-.
-¿Se puede saber de qué demonios estáis hablando?-vuelve a preguntar mi hermano, colocando su toalla entra la de Gab y Harry-.
-Zayn, tu...-empieza Fran, pero la puede la vergüenza y aparta la mirada, probablemente buscando un sitio en el que esconderse-.
-Tienes la espalda llena de arañazos-digo yo, dando por zanjado el tema, y observo cómo Zayn abre los ojos como platos y parece querer mirarse su propia espalda antes de recordar que no puede y ruborizarse, aunque apenas se le nota por el color de su piel-.
-Mierda. Yo...
-No te esfuerces-interviene Blue-. Si cabía lugar a dudas, vuestras reacciones las han descartado.
Zayn traga saliva y mira a Fran como si la cantidad más inmensa de disculpas que pudiera pedirle no fueran suficientes.
-Lo siento-dice, y camina hacia su mochila para ponerse la camiseta, aunque ya sea demasiado tarde-.
-Es igual-suspira mi amiga, sentándose entre Claire y yo en la toalla de la primera y aún evitando el contacto visual con todo el mundo-.
Le aprieto el brazo intentando reconfortarla, porque me siento mal por ella y porque sé que el hecho de que los gemelos sigan dando por saco con los comentarios no la ayuda, y Claire la abraza. De repente se me ocurre cómo me sentiría si pasara algo entre Louis y yo y lo descubrieran de esta forma, y me compadezco aún más de la pareja.
-Tío, dejadlos ya en paz-digo a los gemelos-. Os ponéis pesaditos a veces.
Sean y Dylan se ríen y empiezan a meterse conmigo para fastidiarme más, sólo porque les divierte que me enfurruñe y Alex, quien comparte su opinión, les ha enseñado exactamente cómo hacerlo. Suspiro y me tumbo boca abajo en la toalla, ignorándolos dentro de lo posible, satisfecha al menos porque han dejado en paz a Fran y a mi hermano.

Una vez hemos vuelto de la playa, alrededor de las seis (mucho antes de que anochezca, en realidad) y uno de nosotros cerca de haber pillado una insolación, decidimos comer algo y subir a la habitación de Louis, Harry y Jack a ver películas. 
-¿Qué haces?-pregunta Louis, mirándome, y yo escondo la cara, enjugándome las lágrimas-.
-Las películas Disney me ponen sensible, ¿vale?
-Pero si es el trailer del Jorobado de Nôtredame-dice uno de los gemelos, riéndose-.
-¡Déjame!
Louis me pasa un brazo por los hombros, divertido, y se inclina para darme un beso que casi me tumba sobre Niall. El chico se queja, alegando que le arde la piel, y nos empuja de vuelta a nuestro sitio comentando algo sobre irnos a un hotel.
-Ya estamos en uno-responde Louis, sonriente-. Y, además, en mi cuarto.
Niall decide no responder, bien por miedo a que le aumentemos el dolor de cabeza o porque se ha quedado sin argumentos, y los demás nos reímos.
Durante el resto de la tarde, y hasta que poco a poco la habitación se va vaciando porque nuestros amigos empiezan a tener sueño, nos dedicamos a ver películas Disney: Jack Frost, Spirit, Atlantis... Todas ellas me hacen llorar al menos una vez, y mis amigos o bien se mondan de risa por ello o me compadecen y me ahogan en medio de un abrazo en grupo. 
Cuando Jack se va a dormir quitamos las películas, y Harry dice que va a dar una vuelta por el recinto, para tomar el aire. Yo me acerco a la ventana y observo la piscina, en la cual por la noche se encienden luces, tanto dentro del agua, haciendo que esta refulja con un brillante color celeste, como en el mirador en ruinas que da al mar. Louis se acerca a mí y me rodea la cintura por detrás, apoyando la barbilla en mi hombro, y me inclino un momento para darle un beso en la mejilla.
-Quieres bajar y lo sabes-susurra, sonriendo, y no puedo evitar sonreír yo también-.
-Es que mola mucho por la noche.
-Pues vamos.
-¿Eh?
-Ve a tu cuarto, coge el bañador y bajemos a la piscina. Yo también quiero ir.
-Pero, ¿Estará permitido? Es tarde...
-¿Por qué iban a encender las luces si no lo estuviera?-sopeso su argumento durante unos segundos y después haco una mueca, conforme-.
-Me gusta tu razonamiento. Ahora vuelvo.
Cojo la llave y salgo de la habitación, con cuidado de no hacer ruido para no despertar a Jack, y repitiendo el proceso después de llegar al final del pasillo para entrar a la mía. Sin embargo, resulta que no me hace falta, porque la lámpara en la mesilla de noche de Claire está encendida y ella y Fran están sentadas sobre la cama, hablando de algo que no llego a oír porque se callan nada más abro la puerta.
-Tranquilas, seguid con vuestra tertulia, solo vengo a por mi bañador-digo, caminando hacia mi maleta-.
-¿El bañador? ¿Ahora?
-Louis y yo vamos a bajar a la piscina.
-Oh, un baño nocturno, qué romántico.
-Claire, por última vez, necesitas un novio y rápido-Claire se ríe y me tira un cojín, que paro con la mano y dejo caer al suelo-. ¿De qué estabais hablando, de todas formas?
-Fran me estab... ¡Au!-me giro hacia ellas y veo a Claire frotándose la rodilla y mirando a la chica con cara de malas pulgas, si bien la mirada de ella está clavada en el edredón-. Nada importante.
-Ya-contesto, decidida a no admitir que me ha dolido un poco que no quieran contármelo-. Como queráis. Voy a cambiarme.
Me meto en el baño y las oigo cuchichear, pero no presto atención; si no quieren que lo sepa, no debería entrometerme. Sin embargo, cuando salgo veo a Claire sonriéndome y a Fran con la cara hundida en el almohadón que debe de haber recogido del suelo, sus orejas casi tan rojas como la camiseta de su pijama.
-Fran está de acuerdo conmigo en que mereces una explicación-me dice mi amiga, y yo enarco una ceja, confundida-. Pero sigue sin querer compartir contigo su experiencia de esta tarde con tu hermano.
-Ah-sonrio, alargando la 'a', y Fran hunde la cara aún más en el cojín-. Con que era eso. Tranquila, tampoco quiero saberlo. Hala, me voy, que os cunda.
Me despido con la mano y salgo de nuevo, para encontrarme a Louis apoyado en la barandilla en frente de la puerta de su cuarto. Me sonríe y me acerco a él para bajar juntos las escaleras y salir al patio trasero, donde se encuentra la piscina.
-¿Estará fría?-pregunto, mirando al agua con desconfianza-.
-Vamos a comprobarlo-Louis se quita la camiseta y la tira al suelo junto con la toalla... Y de repente me doy cuenta de que he olvidado la mía. Yupi. Suspiro y decido que usaré también la suya, cuando me doy cuenta de que me mira, expectante-. Venga.
-¿Qué?
-¿Piensas bañarte con la ropa puesta?-me pregunta, divertido-. O sea, a mí no me importa, la que la tiene que secar luego eres tú.
-No, no voy a bañarme con la ropa-respondo, poniendo los ojos en blanco-.
-Pues, ¿a qué esperas?
-No me mires.
Me observa durante unos segundos y luego suelta una carcajada.
-¿En serio?
-Sí, en serio, vete por ahí a bañarte y yo ahora voy.
-Dan, si te he visto en bikini esta mañana.
-Me da igual, me da corte.
-¿Por qué?
-Porque sí. Ya lo sabes-no me hace falta especificar que hablo de mi autoestima, ya he hablado de esto con él anteriormente, pero su reacción aun así es de exasperación-.
-Es estúpido.
-Para mí no lo es. No me mires.
-A veces me pregunto qué harás cuando...
-Cállate, eso no va a pasar en ningún momento de aquí a corto plazo.
-Lo sé, solo me intriga. Y respecto a lo de no mirar... No me da la gana-y dicho esto, me rodea la cintura con un brazo, inmovilizándome, mientras con la otra lucha con el botón de mis pantalones. Chillo y lo llamo varias veces para atraer su atención, pero no me hace caso-. No armes tanto jaleo, la gente va a pensar que te estoy violento y no quiero que me arresten en un país extranjero.
-Es que parece que es lo que estás haciendo-respondo, forcejeando para librarme de su agarre-. ¡Que me sueltes!
-Como quieras-me sostiene durante unos segundos más y camina hacia atrás, sin dejarme ver a dónde me lleva, pero ya lo sé-.
-No, Louis, ni se te ocurra, te mato, ¡Lou...!-me interrumpo cuando quedo suspendida en el aire, y acto seguido me zambullo en el agua, quedando los pantalones cortos y la camiseta completamente empapados. Salgo a la superficie justo cuando Louis se está tirando al agua y lo fulmino con la mirada-. Te odio.
-Ya, seguro-sonríe, acercándose y dándome un beso en los labios-. If only you saw what I can see, you'll understand why I want you so desperately; right now I'm looking at you and I can't believe you don't kno-o-ow, you don't know you're beautifu-u-ul, that's what makes you beautiful.
Sonrío y le devuelvo el beso un momento antes de apartarme.
-¿De dónde ha salido eso?
-Me ha venido la inspiración-responde él, encogiéndose de hombros-. Y ahora déjate de estupideces y ve a quitarte la ropa, a ver si al menos se seca un poco antes de que tengas que volver a ponértela.
Suspiro y subo los escalones que llevan fuera de la piscina para terminar de quitarme los pantalones y la camiseta, alegrándome a pesar del sermón que me ha echado Louis de estar medio oculta por las sombras y de que no me esté haciendo mucho caso.
Vuelvo a meterme en la piscina y me encaramo a su espalda, pero pronto me baja y me coloca frente a él, inclinándose para besarme. Lo dejo y espero a que esté a pocos centímetros antes de, con todo el sigilo posible, sumergirme en el agua y nadar fuera de su alcance. Cuando vuelvo a salir me está mirando, sonriendo, y me salpica una buena cantidad de agua, iniciando una guerra que se prolonga durante un buen rato, hasta que le sale bien una ahogadilla, trago agua y me deja salir, repentinamente preocupado por mi supervivencia.
-¿Estás bien?
-Sí-respondo, entre tos y tos, acercándome al bordillo-. Perfectamente. ¿Por qué lo preguntas?
-Lo siento.
-Es igual. Ahora solo me interesa expulsar el agua que tengo en los pulmones.
Louis me coge por las caderas y me levanta, obligándome a sentarme en el suelo con los pies dentro del agua. Mágicamente, la opresión que sentía en el pecho se desvanece al darle el aire, pero me siguen dando ataques de tos cada vez que respiro. No me doy cuenta hasta que al fin me repongo de que el cosquilleo que siento en los muslos son sus dedos acariciándolos arriba y abajo mientras él no aparta su vista de mí.
-¿Mejor?-pregunta, y asiento-. Perdón.
-No pasa nada, Boo Bear-sonrío, agachándome para darme un beso que me devuelve de buena gana-.
-Hacía mucho que no me llamabas así-sonríe, separándose-.
-Lo sé.
Se hace el silencio durante un rato, y nos dedicamos a mirarnos fijamente el uno al otro, sonriendo de vez en cuando. No es incómodo, para nada, pero lo cierto es que, obviando aquellas semanas en que apenas hablábamos, los silencios entre Louis y yo nunca lo han sido.
-Quédate a dormir conmigo-me pide de repente, y por un momento me quedo bloqueada, tanto por su propuesta como porque estaba demasiado metida en el silencio y me cuesta asimilarlo-. Dormir-repite, sonriendo, al ver mi expresión, y yo le hago burla para camuflar el hecho de que en realidad sí que había pensado que era otra cosa lo que estaba sugiriendo-.
-Ya lo sé-digo, de repente recordando mis inhibiciones y saltando dentro del agua-. Vale.
Sonrío y le rodeo el cuello con los brazos, devolviéndole el beso que me brinda antes de abrazarme con fuerza suficiente para levantarme y dar una vuelta entera sobre sí mismo sin que me resbale, para después soltarme y salpicarme agua de nuevo. Se apresura a nadar hacia el otro lado, riéndose, y yo aprieto los labios y voy tras él, con la intención de devolverle la ahogadilla de antes.



Me despierto cuando el peso de un cuerpo cae por entero sobre mí, y me giro para tirar a Alex de la cama antes de incorporarme.
-Buenos días-sonríe mi amiga, y yo aparto las sábanas sin dirigirle una sola mirada, caminando hacia el baño-.
-Tu puta madre-Alex intenta abrazarme y yo la empujo, consiguiendo que quede a medio metro de mí y haciendo caso omiso de los pucheros que me pone-. Sí, hombre, quita.
-Qué simpática te has levantado, Dan-se ríe Claire, que está junto a su maleta buscando algo que ponerse-.
-Qué va, conmigo siempre es así-replica Alex, sentándose en mi cama-. Creo que se está cansando de mí.
La miro un momento, pero se está riendo, así que lo dejo estar y me meto en el baño para lavarme la cara y cepillarme el pelo. Cuando salgo, Claire está preguntándole si ella y Gab han dormido aquí, pues se supone que no dejan entrar a gente si no van con nadie del hotel, y no creo que ninguno esté levantado a estas horas.
-Me he quedado con Ashley y Isis-explica-. Les sobraba una cama y ayer me quedé hasta tarde en el muelle con Harry, así que me invitaron aquedarme.
-Me encanta que por fin estés con mi primo-sonríe Claire, entrando en el baño para cambiarse, y Alex pone los ojos en blanco-.
-Lo sé, me lo has dicho unas pocas veces.
-Es que sois tan monos-Claire se desvía de su camino para andar hacia Alex y pellizcarle las mejillas como hacen las abuelas a los niños pequeños cuando les dicen lo mucho que han crecido-. Y Harry está muy contento.
-Vístete ya, anda-responde la chica, riéndose, y Claire le da un beso en la mejilla antes de echar a correr hacia el baño-. Qué pesada, por Dios.
-¡Lo he oído!
-¡Me da igual!
Me siento en la cama de Claire con mi ropa en la mano, esperando a que ella salga del baño para volver a entrar yo y cambiarme, mientras Alex me cuenta que Ashley ha decidido que vamos a ir a hacer turismo por Palermo por su cumpleaños, y luego cenaremos aquí.
-Oye, ¿no convendría despertar a Fran?-pregunta de repente-. Claire no me ha dejado hacerlo antes...
-Ni se te ocurra-respondo, con los ojos muy abiertos-. La primera vez que lo hicimos parecía un zombie, pero se levantó... Y ya la segunda se le alargaron los colmillos y le crecieron cuernos y una cola terminada en punta y nos chilló que la dejáramos en paz.
-¿Por eso desde entonces llega por su cuenta?-pregunta, riendo-.
-Sí, o si la despierta Zayn, viene a tiempo. Tiene muy mal despertar.
-Ya veo. Pero es el cumpleaños de Ashley y sólo nos quedan tres días aquí, deberíamos...
-No si no quieres que te ahogue con su lengua bífida.
-¿Sabéis que os estoy escuchando?
Alex estalla en carcajadas y yo me quedo muy quieta un segundo, para luego escapar de la almohada que me lanza Fran, sentándome en mi cama yo también.
-¡Te quiero!-exclamo, formando un corazón con las manos y riéndome, a lo que Fran responde enseñándome el dedo corazón-.
-¿Ya estáis discutiendo de nuevo?
-Dan me ha comparado con una especie de mezcla entre diablo, vampiro y serpiente.
-Fran me ha tirado una almohada a la cara.
-Parecéis niñas chicas-comenta Alex, riendo, y Claire la mira como si fuese la última persona en este planeta que pudiera salvarla de una muerte segura-.
-Pues así llevan toda la semana.
-Te compadezco.
-Gracias.
Una vez estamos todas listas, salimos de la habitación y nos reunimos con los demás en el bar para desayunar antes de ir al encuentro del guía al que, por un golpe de suerte, no hemos tenido que pagar, ya que se trata de un chico que se enamoró perdidamente de Claire hace unos días en la playa y con quien ha estado hablando desde entonces. Recorremos Palermo, que lo cierto es que es una ciudad muy bonita e interesante. Tiene cierto aire antiguo, aportado por la cantidad de plazas, casitas y edificios viejos y no tan viejos, que imitan los estilos arquitectónicos de la Antigua Roma, pero al mismo tiempo no deja de poseer cierto urbanismo, pues por algo se trata de la capital de la isla.
Pasamos toda la mañana escuchando las explicaciones de Gioele sobre la historia de cada sitio, y lo compadezco al darme cuenta de que probablemente haya tenido que preparársela para poder hacer esto. Pero al menos tiene recompensa: Claire no se despega de él, e incluso cuando queremos ir a comer acepta irse sola con él y encontrarse con nosotros en el restaurante al que vamos dentro de una hora.
Pero, cuando aún no hemos terminado de comer ni la mitad de nosotros, una Claire hiperactiva y con pinta de histérica irrumpe en el local, seguida por un Gioele bastante confundido.
-¿Claire?-la llama Anne-. ¿Estás bien?
Claire asiente y nos mira durante unos segundos, en silencio, pálida y con los ojos a punto de salírsele de las órbitas.
-Clairs, ¿qué pasa?-le pregunta su primo, y ella deja escapar una bocanada de aire antes de coger una silla al azar y sentarse entre nosotros, aún respirando agitadamente-.
-¿Recordáis el vídeo que grabé en el baile?-pregunta-. El de Louis, Niall, Zayn, Harry y Liam cantando-asentimos-. Lo subí a YouTube, pero me olvidé de él y no me di cuenta de que había recibido... Una cantidad importante de visitas.
-¿De cuantas estamos hablando, exactamente?-pregunta Niall-.
-Ocho millones.
-¡¿Ocho millones?!-exclama Alex-. ¡¿En mes y medio?!
-Sí, exacto, sois... Famosos, más o menos, aunque nadie sabe vuestros nombres, claro. Pero el mío sí, y mi información de contacto está ligada a mi cuenta, y... Bueno, resumiendo. Acabo...-le tiembla la voz, y aprecio que aún está en shock y que, si pudiera, estaría saltando a la pata coja encima de la mesa y haciendo malabares con los platos de cada uno-. Acabo de recibir una llamada de Simon Cowell. O sea, no de él, sino de su parte, pero también he hablado con él y...
-Espera, espera, espera, espera-digo, levantando la mano, y se calla-. ¡¿QUÉ?!
-Quiere veros de nuevo. Está... Está interesado en vosotros, y me ha preguntado si podría organizar un concierto, aunque sea pequeño... Y quizá os entreviste luego, y... Ay, me va a dar algo.
Tanto Louis, a mi lado, como Zayn, Harry, Liam y Niall se han quedado blancos y quietos como estatuas, y no son los únicos. De hecho, creo que yo misma estoy bastante paralizada.
-Si... Claire, si es una broma...-empieza Niall, pero ella lo corta-:.
-Te juro por lo que más quieras que no estoy de coña. Me han dado un número de contacto, para que les dé los detalles sobre la hora y el lugar del... O sea, le he dicho que haríais el concierto... Lo siento por no preguntaros, pero no quería... Era una oportunidad, y...
-Claire, relájate-le dice Gab, apoyándole una mano sobre el brazo, y Claire intenta respirar hondo-.
-Has hecho bien en aceptar lo del concierto-interviene Liam, hablando por primera vez y mirando a sus amigos-. Lo haremos, ¿verdad?
Los cuatro asienten, sin dudarlo ni un segundo, y yo observo, petrificada, cómo empiezan a planear, visiblemente nerviosos, lo que podría ser su oportunidad de dar el salto a la fama. Simon... Dios mío, ningún productor menor ni de pacotilla, no, precisamente Simon Cowell. Lo cierto es que parece broma. Observo a mis amigos uno a uno: los cinco parecen increíblemente animados de repente. No dejan de sonreír, ni de proponer ideas, pisándose los turnos de palabra unos a otros a veces. En el caso de Niall, incluso parece que vaya a llorar. Y Alex, a su lado, está en las mismas condiciones a pesar de que no vaya con ella. Y me doy cuenta de que, para personas como ella y como yo, que tenemos un sueño inalcanzable en común con ellos, lo mejor que podría pasarnos si no podemos conseguirlo nosotras, es que lo hagan nuestros amigos, y que compartan ese sueño con nosotras.

domingo, 15 de diciembre de 2013

98. Verano

Ayudo a Gab a bajar el equipaje del maletero y, una vez ha cerrado el coche, él, Niall y yo nos dirigimos hacia la puerta más cercana que tenemos. Hemos quedado en reunirnos con los demás en la terminal correspondiente a nuestro vuelo, a la cual tenemos que llegar mediante un tren, ya que estamos en el aeropuerto de Heathrow, que viene a ser el más grande de todo Londres.
Resultó que, tal como había dicho Fran, el viaje nos salía mucho más barato de lo que era de esperar, incluso teniendo en cuenta que se trata de un hotel de cuatro estrellas al que nuestros amigos han decidido ir. En el caso mío y de Gab, que tenemos parientes cerca de la capital, nos quedaremos con ellos en su casa, al menos para dormir, pero se puede dar por hecho que pasaremos la mayor parte del tiempo con nuestros amigos; sobre todo después de ver fotos del hotel, del que me he enamorado perdidamente. Hemos esperado a que terminase el año escolar oficialmente, para que tanto Evan como todos aquellos de nuestros amigos que estudian en la universidad pudieran venir.
El viaje en tren se hace bastante ameno, ya que voy charlando con Niall y con mi hermano sobre todo lo que haremos una vez hayamos llegado; principalmente, una de las cosas que más nos atrae a todos, queremos ir a la playa, y a la piscina del hotel, que según las fotos que hemos visto es enorme y tiene vistas al mar. Incluso hay una parte de la terraza que parece un diminuto templo romano en ruinas desde donde se puede observar el mar y el muelle que se adentra en él, también parte del hotel. También tenemos planeado hacer algo de turismo e ir a ver monumentos como la capilla San Giovanni degli Eremiti, el Palacio Normando o el Teatro Massimo.
-Yo sólo espero que me podáis colar en eso de los mini-cruceros por la costa-comento-. Y mientras pueda ir a la piscina, me doy por satisfecha.
-Veremos qué se puede hacer-sonríe Niall, levantando la vista al frenar el tren-. Ya estamos aquí. Abajo.
Entramos en la terminal y miramos en derredor en busca de nuestros amigos, pero no se los ve por ninguna parte y Niall y yo empezamos a frustrarnos.
-¿Cómo coño se pierde a dos tíos pelirrojos de dos metros de alto?
-Hemos llegado pronto, Alex, tranquila, no vamos a perder el avión-responde Gab, que parece ser el único que mantiene la calma-.
-Si no es eso, es que tampoco hay muchos sitios donde un grupo de dieciséis personas pueda meterse.
-¿Esa de ahí no es Fran?-pregunta de repente Niall, señalando a una cafetería, y saluda a una chica rubia que le saluda de igual forma-. Sí, es ella, vamos.
-Al fin.
Nos acercamos hacia el local, pero antes de que pueda llegar a la puerta los gemelos salen y me alzan en volandas por encima de sus cabezas, haciéndome temer por mi vida. Grito con todas mis fuerzas, causando que la mitad de las personas que caminan de un lado a otro de la terminal se giren hacia nosotros. Algunos se ríen, otros nos ignoran y otros hacen lo posible por alejarse de estos tres pirados, pero ninguno viene a ayudarme.
-Chicos, bajadla ya.
-Sí, por favor-reitero-.
-Harry, a veces eres muy aburrido-comenta Sean, ayudando a su hermano a dejarme en el suelo, y yo les asesto a ambos un puñetazo flojo en el estómago-.
-Hola-sonríe Harry, y lo imito, poniéndome de puntillas para darle un beso en los labios-.
-Hola. Y graci... ¡Ah!
Me veo apartada de Harry por un remolino de negro y verde, y cuando el mundo deja de dar vueltas reconozco a Claire, abrazándome. El verde que había visto es la sudadera de Niall de la que se apropió hace varios meses.
-¡Hola, primita!-exclama-.
-Me llamo Alex-digo, reproduciendo la misma escena que hemos estado llevando a cabo cada vez que nos veíamos durante las últimas dos semanas-. Encantada.
-Igualmente-se ríe ella-.
-¿No estás muy activa para ser las seis de la mañana?-pregunta Niall, caminando hacia la mesa, y de repente se da cuenta de que no hay sillas suficientes-. Eh, ¿no nos habéis guardado sitio?
-Sois malvados-comento, aunque mi problema se ve solucionado cuando Harry me coge de la muñeca y tira para que me siente sobre su regazo-.
-Gab y yo seguimos sin asiento-protesta Niall de nuevo-.
-No tendrás asiento tú-replica Gab, al mismo tiempo que Isis le cede su silla y se sienta sobre sus piernas-. Yo estoy muy cómodo.
-Capullo-se ríe mi amigo-.
Quizá pasa media hora hasta que tanto Gab como Niall y yo hemos recibido y terminado nuestros desayunos (no muy abundantes, ya que no tenemos hambre a estas horas de la madrugada) y decidimos que es hora de entrar en lo que viene a ser el aeropuerto.
Me levanto y espero pacientemente a que mis amigos se repartan la cuenta y la paguen entre todos, antes de aceptar la mano que me tiende Harry y caminar con el resto del grupo hacia los detectores de metal.

El viaje en avión transcurre sin muchos incidentes. Mi asiento está junto a la ventanilla, y junto a mí van Ashley y Liam; delante de nosotros están sentados Harry, Niall y Blue, y delante va Gab con Isis; Anne, Dan y Louis están sentados al otro lado del pasillo, detrás de Zayn, Jack y Fran; y al final de todo están Evan y los gemelos a un lado y Lynn y Claire a otro, haciendo compañía a un hombre de unos sesenta y tantos años que se pasa dormido todo el viaje.
Los únicos que parecen tener problemas con el vuelo son Dan y Gab, pero la primera está bajo el atento cuidado de Anne y de su novio, y del segundo se encargan tanto Isis como la mujer rubia que se sienta junto a ellos, así que intento no preocuparme mucho y disfrutar de las vistas.
Ni siquiera me doy cuenta de haberme dormido hasta que alguien me sacude el brazo para despertarme. Abro los ojos, pestañeando numerosas veces y aún medio grogui, y me encuentro con Harry, que está de rodillas sobre su asiento y girado hacia mí. Ashley y Liam también van dormidos, y juraría que, al menos de los que estamos cerca, Harry y yo somos los únicos que estamos despiertos. El chico mueve la boca, pero estoy demasiado dormida como para entenderlo, hasta que señala a la ventana. Sigo la dirección de su dedo y por un momento no sé lo que estoy mirando, hasta que me despejo un poco y reconozco un manto de nubes de color rosa opaco y muy oscuro por debajo de nosotros, contrastando en el horizonte con una intensa luz roja que se va degradando en naranja, morado, lila, celeste y, finalmente, el profundo azul cobalto que suele tener el crepúsculo.
-¿Está amaneciendo?-pregunto, extrañada-. ¿Cuánto he dormido?
-Una hora y pico-responde en voz baja, para no despertar a nuestros amigos-. Aún falta otra para aterrizar, creo.
-Nunca había visto amanecer desde un avión.
-¿Ah, no?-niego con la cabeza-.
-Siempre había viajado o bien de noche, o cuando ya era de día. Es precioso-sonrío-.
-Lo es-nos quedamos un rato en silencio, admirando los colores que se aprecian tras la pequeña porción de cristal, y nos sobresaltamos al escuchar el ruido como de un golpe y una exclamación de dolor; Harry suelta una carcajada y se vuelve hacia el asiento de su izquierda, sonriendo-. Hola, Niall.
-¿Qué has hecho?-pregunto, divertida, cuando el chico se quita el cinturón y se pone en la misma posición que Harry, aún medio dormido-.
-He querido subir las piernas al asiento y me he dado con la mesita.
-Pero si no te caben las piernas-me río-.
-No es una conclusión a la que se pueda llegar muy fácilmente cuando estás dormido. ¿Sois los únicos despiertos?
-Creo que sí-respondo-. Al menos de este sector. Estábamos viendo el amanecer.
-Ah-su mirada pasa varias veces de Harry a mí y viceversa, pero su expresión seria y poco alerta no cambia-. Qué romántico.
Y dicho esto, se gira y se vuelve a sentar, dispuesto a volver a dormirse. Sofoco una carcajada y me levanto para desordenarle el pelo, a lo que responde con un manotazo y una cara de malas pulgas que sólo podría poner cuando tiene sueño.
-Cámbiame el sitio-susurro, y por un momento parece que me va a mandar a la mierda, hasta que pone los ojos en blanco y suspira, poniéndose de pie. Sonrío-. Gracias.
Camino por el estrecho pasillo entre asiento y asiento con cuidado de no despertar a Ashley ni a Liam, y Niall hace lo mismo con Blue, que se ha cubierto la cabeza con el chaquetón y parece un montón de ropa tirado de cualquier manera sobre la butaca. Al cruzarme con él le doy un beso en la mejilla y me acerco para ocupar su sitio. Levanto el posabrazos para no clavármelo en las costillas y Harry me pasa un brazo alrededor de los hombros, dándome un beso en los labios antes de volver a mirar por la ventana.
Pasan varios minutos y nos mantenemos en silencio, observando cómo el azul del cielo se va haciendo más clarito por momentos, iluminado por la franja naranja que va dejando paso al sol. De repente me doy cuenta de que la cabeza de Harry ya no está girada hacia la ventana, sino hacia mí, y levanto la vista.
-¿Qué pasa?-pregunto, y el sacude levemente la cabeza, sonriendo-.
-Es que me sigue pareciendo irreal. Que estemos juntos-añade al ver que frunzo el ceño-.
Sonrío y me incorporo un poco para besarlo, de la misma forma que lo besé hace dos semanas y como no he vuelto a hacerlo, porque no hemos vuelto a quedarnos solos hasta ahora. Bueno, solos entre comillas, estamos rodeados de los lirones de nuestros amigos. Me separo y Harry apoya la frente sobre la mía, ambos sonriendo.
-¿Mejor?
-Hombre, eso ayuda un poco-sonríe, inclinándose un momento para darme un pico-. Te quiero.
Me quedo mirándolo un momento, sintiéndome una persona horrible por no verme capaz de responderle lo mismo. Incluso intento forzarme a mí misma a decirlo, pero Harry parece darse cuenta de mi situación y me imterrumpe antes de que pueda hacerlo, besándome otra vez.
Esta vez no nos separamos, e incluso hay un momento en que las manos de Harry se cierran en puños agarrando la tela de mi jersey y me besa con más ansiedad, como si temiera que fuese a desaparecer de un momento a otro. Subo las manos y le acaricio el pelo con una, dejando la otra sobre su hombro, y eso parece relajarlo un poco.
-¡Eh, vosotros dos!
-¡Dejad de meteros la lengua hasta la garganta el uno al otro!
-Sí, por vuestra culpa Gab se ha puesto malo y todo.
Harry y yo nos separamos de golpe, ruborizándonos, para mirar a los gemelos, que están apoyados en el asiento de Blue, sonriendo maliciosamente. Miro hacia los asientos delante de mí y me los encuentro vacíos, por lo que frunzo el ceño y me vuelvo de nuevo hacia Sean y Dylan.
-¿Habéis dicho que Gab está malo?
-Salió corriendo hacia el baño un momento, con Isis detrás.
-Ahora que lo pienso, quizá no sea porque está malo...
Me levanto y me abro paso por delante de Blue y entre los dos pelirrojos, que siguen bromeando al respecto, para poder llegar al fina del pasillo, donde Isis camina de un lado a otro frente a la puerta del baño, preocupada.
-Gab, soy yo, déjame pasar-digo, consciente de que si ha vomitado es probablemente porque le esté dando un ataque de pánico, de esos que sólo le han dado dos veces desde que nací. El otro también fue en un avión-.
-A mí no me ha dejad...
Isis se interrumpe cuando se oye el 'clic' del pestillo, y yo abro la puerta dirigiéndole una sonrisa de disculpas.
-Seguramente no quiere que lo veas así-explico, completamente segura de que es verdad-.
Cierro la puerta detrás de mí y me giro para ver a mi hermano sentado en el suelo, con las manos escondiéndole la cara, temblando e intentando respirar, sin mucho éxito. Me siento junto a él, sin hacer caso de lo puerco que debe estar el suelo, y le cojo las manos, obligándolo a inclinarse hacia mí para poder abrazarlo y acariciarle el pelo.
-Gab, tranquilo-susurro-. No pasa nada. Dentro de poco estaremos en tierra firme. Tranquilo...
Gab se abraza a mí y solloza, haciendo todo lo posible por mantener el silencio, y yo suspiro, dándole un beso en la cabeza. A veces parece de verdad que soy yo la mayor.


Nada más llegar al aeropuerto y coger nuestro equipaje, nos dirigimos hacia la parada de autobús que hay frente a la puerta principal -o una de ellas- y que nos llevará hacia la costa. Al final conseguí tranquilizar a Gab, volviendo a nuestros asientos justo a tiempo para ponernos los cinturones y emprender el aterrizaje.
El viaje en autobús dura apenas veinte minutos, nada comparado con las tres horas y pico que hemos pasado en el avión, aunque a mí se me ha hecho bastante corto el viaje. En la estación nos esperan mis abuelos y mi tía, que nos hará de guía turística durante los primeros días de la semana, al menos. Prometimos pasar algo de tiempo con ellos también, ya que hace mucho que no los vemos, así que eso haremos hoy hasta esta noche, que vamos a cenar en el hotel con los demás.
Resulta que el hotel no está muy lejos a pie, pero dado que llevamos las maletas, mis abuelos se ofrecen a hacer varios viajes. Es un coche de siete plazas, por lo que hasta el cuarto viaje no podemos montarnos, ya solos con nuestra familia, para ir hacia su casa.
La casa es extraña, para mí, al menos, que estoy acostumbrada a las de Londres. Es clarita, con las ventanas muy grandes y techo prácticamente plano de tejas, y está rodeada por muchas del mismo estilo. Supongo que por el calor. 
La habitación que compartimos Gab y yo no es enorme, pero tampoco pequeña. Hay una litera con un armario incluido en ésta, además de un escritorio con un ordenador junto a la ventana. El resto del cuarto está vacío, sitio que utilizamos para dejar las maletas. No es nada muy allá, pero sólo pensar que durante toda una semana no tendré que preocuparme de si me aceptan o no en qué universidad y si tengo o no beca y si no es así qué trabajo podré conseguir para pagármelo... Ya lo hace más acogedor.

Alrededor de las seis suena el timbre, y abrimos la puerta para encontrarnos con Dan, Zayn y Harry, que han venido a recogernos con el coche que han alquilado entre todos. Sí, un coche de seis plazas para diecinueve personas. Mis amigos son muy listos. Menos mal que no estamos excesivamente lejos de ningún sitio.
El hotel está bastante cerca, a apenas cinco minutos en coche. Por el camino voy intentando tomar referencias para aprender a llegar, aunque no estoy segura de conseguir no perderme ni una vez. Zayn mete el coche en el parking, y yo me quedo mirando por la ventanilla con la boca abierta.
Es el hotel más grande y lujoso que he visto nunca, aunque tampoco he visto muchos, pero aun así resulta imponente. No sé cómo han conseguido un precio tan barato, aún repartiéndose de tres en tres en las habitaciones más baratas.
Es un edificio nuevo, pero imita las construcciones del imperio romano, con columnas de mármol sosteniendo los pisos superiores y un aire ligeramente anticuado. La piscina, junto a la que pasamos de camino al salón principal, es curva y está en una terraza con vistas al mar. Hay un mirador al borde de la terraza con la forma de un pequeño tholos (uno de los antiguos templos griegos, de forma circular) en ruinas, y si te asomas se ve un muelle flanqueado por pequeños yates y barcazas que, según mos cuentan nuestros amigos, se pueden alquilar por cierto dinero extra, pero ellos no van a hacerlo.
-Hay una pista de golf-comenta Harry, sonriendo-. Niall, los gemelos y yo hemos ido a jugar un rato después de comer. Está bastante bien.
-También ofrecen excursiones o algo parecido en crucero, por la mañana y al atardecer. Queríamos ir, pero mejor averiguamos antes si puede entrar gente de fuera. Quizá haya que pagar.
-O que colarse-sugiero, sonriendo-. ¿Habéis ido a la piscina?
Dan asiente.
-Mientras estos corrían riesgos descomunales y disfrutaban de un emocionante juego de golf-Harry le da un codazo y la empuja hacia un lado, pero ella lo ignora-, los demás disfrutamos de una relajante tarde en la piscina. 
-Mañana queremos pasar todo el día en la playa-comenta Zayn-. Podréis venir, ¿no?
-Claro-responde mi hermano, pero nos miramos y sonreímos, sabiendo que estamos pensando lo mismo-. Pero nos tenéis que traer a la piscina un rato.
-Buena idea-levanto la vista y me encuentro con Jack, que es quien ha hablado, junto con el resto del grupo, arremolinados alrededor de unos sofás en la sala común-. Pero primero vamos a cenar.
-Esa idea me parece aún mejor-dice Niall, poniéndose de pie, pero se detiene al oírme soltar una risita-. ¿Qué pasa?
-Sé que somos extranjeros y eso-respondo-. Pero, ¿de verdad vamos a hacerlos cocinar a las seis de la tarde? A esta hora ellos están merendando.
-¿A qué hora cenamos, entonces?-pregunta Anne, entre confundida y curiosa-.
-Suelen comer entre las siete y media y las nueve-dice mi hermano-. Si vamos a las siete no será mucho problema, mientras tanto podríamos dar una vuelta por la playa o algo.
-Me parece bien.
-Y a mí.
-Vale-suspira Niall-. Vamos.


Fran
Suelto un gruñido y me giro, pero las sacudidas persisten, y acabo levantándome, frotándome los ojos.
-¿Qué pasa?-gruño-.
-Que nos vamos a la playa-responde Claire-. Levanta y ve a cambiarte.
Suspiro y me arrastro fuera de la cama, cual zombie. Escucho a Dan reírse y la miro con mala cara, aunque no creo que resulte muy convincente teniendo en cuenta la cara de dormida que debo de tener.
-¿Y tú de qué te ríes?
-Es que me recuerdas a mi hermano-se ríe-. Sois tal para cual.
-Por esa regla de tres, también podría tener una feliz relación con Alex o con mi propio hermano.
-O Alex con tu hermano.
Las tres nos quedamos calladas un momento, antes de estremecernos al mismo tiempo. Es cierto que la mitad del grupo estamos emparejados unos com otros, pero Alex y Evan sería demasiado raro. 
Me acerco a mi maleta y saco de ella un vestido de playa blanco y mi bikini de color celeste antes de dirigirme hacia el baño, en una esquina de la habitación. Poco después, y tras desayunar en el bar del hotel, me dirijo junto con el resto del grupo hacia la playa, si bien Louis y Isis se van primero a recoger a Gab y Alex. 
La playa es preciosa. La arena es fina y clara, y a lo lejos se funde con un mar tranquilo de un profundo color azul, muy diferente del Atlántico que baña las playas de Inglaterra. Pero lo mejor, lo mejor es el calor, y el cielo azul, sin nubes. Lo mejor son los abrasadores rayos de sol que muy rara vez pegan tan fuerte en mi ciudad natal, en el país del que nunca antes había salido, ese en el que rara vez se ve este cielo, donde lo más normal son las nubes, el frío y la lluvia, y rara vez puedes salir sin llevar una chaqueta, al menos por si acaso.
Colocamos las toallas juntas, en círculo y algunas encima de otras, para poder vernos las caras entre todos. Saco la crema solar de mi bolso y la esparzo en abundancia por todo mi cuerpo, aunque tengo que pedir ayuda a Zayn para poder protegerme también la espalda, y luego se la lanzo a mi hermano. Junto com Lynn, los gemelos y Alex, somos los más blancos del grupo, aunque los tres primeros no son tan propensos a quemarse como mi hermano, Alex, Niall y yo. 
Durante un rato me tumbo sobre la toalla, boca arriba, con la intención de dormir lo que no me dejaron esta mañana, pero apenas pasan quince minutos antes de que me cojan de brazos y piernas y me lleven hasta la orilla para lanzarme al agua. Salgo de ella tosiendo y frotándome los ojos, que pican por el contacto con la sal del Mediterráneo. 
-Os voy a matar-murmuro, empezando a nadar hacia Louis y Jack, los culpables de mi casi muerte por ahogamiento-. ¡Venid aquí!
-¡Sí, claro, y también te daré el cuchillo para que me lo claves!-exclama Jack, nadando lo más rápido que le es posible y, muy a mi pesar, haciéndome reír-.

Cerca de la una de la tarde, decidimos que es hora de comer, y Isis, Claire y Ashley sacan sandwiches de un tapper enorme y empiezan a repartirlos.
-Yo no puedo...-empieza Jack, mirándonos con una sonrisa de disculpa-. Lo siento, no puedo comer pan. Al menos, no ese. Soy alérgico al gluten. Siento no habéroslo dicho antes, se me pasó.
-Oh, lo siento-dice Ashley, mordiéndose el labio-.
-Hemos traído fruta, también-comenta Isis-. ¿Quieres una manzana?
-Sí, por favor.
Isis sonríe y rebusca en su bolso antes de coger una manzana más grande que su propia mano y lanzársela.
-¿Alguien quiere jugar a las cartas?
-¡Yo!
-Yo también.
-Y yo-sonrío, sentándome con las piernas cruzadas para que Dan pueda dejar las cartas donde estaba tumbada antes-.
Durante una hora, o quizá mas, nos quedamos en las toallas, jugando a cosas diferentes que todos, o casi todos, ganamos alguna vez. Cuando Evan se harta de perder una y otra vez se levanta diciendo que se va a nadar, y Ashley va con él. 
-Quizá deberíamos dejar de jugar a las cartas-sugiere Alex, que hace un rato se tumbó apoyando la cabeza en el regazo de Harry y parece que se vaya a dormir en cualquier momento-. Tiene que haber algo más entretenido para hacer en un país extranjero.
-¿Jugamos al voley?-exclama Dan de repente, y Alex hace una mueca-.
-Esa no era mi idea de entretenido.
Pero nadie le hace caso, y acaba uniéndose a mi equipo, formado por Zayn, los gemelos, Anne, Blue y Harry, aunque sólo sea por hacer algo. Durante unos minutos intentamos ganarnos a Evan, justificando que somos ocho y en el otro equipo nueve, hasta que nos damos cuenta de que tanto él como Ashley hab desaparecido.
-Bueno, pues no hay Evan para nadie-dice Blue, acercándose a Harry para ayudarlo a delimitar los campos-. De todas formas se habría ido con ellos, es demasiado competitivo como para unirse a nuestro equipo.
-Eh, ¿qué quieres decir con eso?-sonrío-.
-Que en el otro están Dan, Liam, Louis, Niall, Gab, Isis, Lynn y Jack. Está muy claro quién va a perder.
-Eh, a mí no me has nombrado-protesta Claire, y Blue le sonríe y le tira un beso-.
-Lo sé.
Claire mira alrededor, buscando desesperadamente algo que tirarle, pero tiene que conformarse con arena. Blue se la devuelve y, casi sin querer, inician una guerra, a la que pronto se unen Alex y Jack, que tampoco estaba muy entusiasmado con la idea de jugar al voley. 
-Bueno, al menos ahora podemos organizarnos correctamente-dice Dan, ignorando completamente a las tres chicas y al chico que corren en círculos a nuestro alrededor, riendo-. Poneos formando una 'W'.
Pero el juego no dura mucho, ya que, tal y como ha predicho Blue, nos van ganando por siete puntos que no parecemos poder remontar a pesar de que a los chicos no se les da tan mal, y los gemelos empiezan a estresarse hasta el punto en que se apartan del campo y se van corriendo al agua.
-¡Vale, tiempo muerto!-digo-. Somos cuatro contra siete.
-Tres-me corrige Anne-. Yo ya no juego tampoco.
-¡Oh, venga ya!
-Sois todos unos lloricas-dice Zayn, furstrado-.
-Entonces, ¿ganamos por retirada?-pregunta Dan, sonriendo, pero se le borra la sonrisa de la cara cuando Jack le llega por detrás con un puñado de arena que la baña por completo-. ¡Hijo de...! Te mato.
Dan coge un puñado de arena y empieza a correr detrás de él, uniéndose la mitad de su equipo a la guerra que mantenían nuestros amigos hace un momento. Yo pongo los ojos en blanco y camino hacia el agua, pues me está empezando a dar calor. Zayn, Harry y Anne vienen conmigo, escapándose de Alex y Claire, que se han aliado para ir contra los demás. Aunque dentro del agua están los gemelos, que en vez de arena salpican agua, pero sigue siendo más agradable que tener que quitarte la tierra del pelo más tarde.
-¿Nadamos hasta la boya?-sugiere Harry, y todos parecemos conformes, menos Anne, que no se ha traído los tapones para los oídos y prefiere no arriesgarse a pillar una infección dejando que le entre agua; y Zayn, que no sabe nadar-.
Nos queda quizá la mitad del camino cuando empiezo a cansarme, pero me niego a quedarme rezagada, pues bastante orgullosa estoy de poder mantener el ritmo de Dylan. Solo de Dylan, porque Harry y Sean van muy por delante. Ahora que lo pienso, quizá se esté quedando atrás por compasión y todo.
Sin embargo, poco a poco me voy quedando más lejos, y decido dejarme flotar al menos un momento para recuperar el aliento. Cuando empiezo a sentirme mejor, me doy la vuelta y empiezo a nadar otra vez, pateando con fuerza el agua... Lo que resulta no ser una muy buena idea.
Grito y me encojo de dolor, sin poder evitar sacudirme rezando por que pare. Escucho a dos personas gritar mi nombre y un chapoteo por detrás de mí, pero estoy demasiado concentrada en la quemazón que me abrasa el tobillo como para registrarlas. Por fin, los brazos gelatinosos que se aferraban a mi pierna me sueltan, pero sigue escociendo igual o incluso más con el contacto del agua salada, a pesar de que alivia la quemazón.
-¿Calambre?-me pregunta una voz que identifico como la de uno de los gemelos, mientras un brazo me rodea la cintura y me empuja en una dirección que no veo, porque tengo los ojos fuertemente cerrados, poniendo todos mis esfuerzos en aguantar el dolor. Niego con la cabeza-.
-Medusa.
Mi acompañante hace un movimiento brusco, pero no dejamos de movernos, y  lo escucho gritar a Sean y Harry que den la vuelta y salgan del agua. Así que es Dylan. Parece que no estaba tan lejos después de todo.
-¿Qué le ha pasado?
Abro los ojos al escuchar la voz de Zayn, y me encuentro a un corro preocupado formado por la mitad de mis amigos mirándome.
-La ha picado una medusa en... ¿Dónde te ha picado?
-En...-me interrumpo para soltar un gruñido e intento caminar fuera del agua, pero me dan puntadas al apoyar el pie-. Ah. En el tobillo.
-¿Dónde está el puesto del socorrista?-pregunta Alex, y todos miran a nuestro alrededor con la misma expresión confusa-.
-No lo sé, pero no creo que hablen inglés de todas formas-dice Zayn-. En el hotel hay uno, la llevaré ahí.
-¿El hotel no está muy lejos?
-Cinco minutos andando, pero es mejor que ponernos a buscar las casetas ahora e intentar entender lo que nos dicen.
-Me da igual dónde me llevéis, pero vamos rápido-gruño-.
-Ven aquí.
Zayn me aparta de Dylan y coloca mi brazo alrededor de sus hombros para ayudarme a salir del agua.
-¡No seas cutre, hombre!-escucho exclamar al pelirrojo por detrás de mí-.
-¡Sí, llévala en brazos como un caballero!
Intento no reírme, pero, a mi pesar, no lo consigo, y la sola sacudida de la carcajada hace que me recorran el tobillo nuevas puntadas de escozor. Gruño y Zayn se agacha para pasar un brazo por detrás de mis rodillas y alzarme al estilo nupcial, sobresaltándome y haciéndome pegar un grito. Por detrás de nosotros, los gemelos empiezan a vitorear, pero estoy demasiado ocupada agonizando como para poder mandarlos a la mierda.
Zayn camina rápido, y en poco tiempo estamos entrando en la piscina del hotel en dirección al puesto del socorrista. Mi novio me deja en el suelo y le explica al chico lo que ha pasado, para después guiarme tras él hacia la recepción. Me hacen sentarme en una silla y yo me esfuerzo por no apartar la pierna ante el escozor del suero fisiológico que me está aplicando para limpiar la herida. Me quita algo con unas pinzas, no estoy segura de qué, pero juraría que parecen trozos de tentáculo, y después coge la bolsa que Zayn acaba de traerle de la cocina y me la apoya sobre el tobillo; es hielo. El frío alivia inmediatamente la quemazón, aunque de vez en cuando siguen dándome puntadas, por lo que me dan un analgésico. Le damos las gracias al chico -me prometo a mí misma aprenderme su nombre antes de irme- y nos quedamos un rato en el sitio, pues debo tener el hielo sobre la pierna durante quince minutos. Pasado este tiempo pedimos una llave, ya que las nuestras se han quedado en la playa, y subimos para cambiarnos y dejar de empaparlo todo a nuestro paso.
-Voy a darme una ducha-anuncia Zayn-. ¿Estás bien?-asiento-. Recuerda que no puedes echarte agua dulce sobre la herida.
-Lo sé-respondo, alargando la 'e'-. Agravaría el daño. ¿Puedo ponerme el hielo otra vez? Duele.
-Sí, pontelo. Ahora vuelvo.
Sale de la habitación y vuelve cinco minutos después; se ha cambiado el bañador por unos pantalones cortos secos, pero sigue descalzo y no se ha molestado en ponerse ninguna camiseta. Se acerca a mí para sentarse sobre la cama y examinar la herida. Alarga una mano para tocarla, pero se la aparto de un manotazo y da un bote, sobresaltándose y haciéndome reír.
-Está hinchado.
-Lo sé, es lo que tiene que una medusa se enamore de tu pierna y decida abrazarla sin más durante medio minuto-Zayn hace una mueca y observa la parte enrojecida, quitándome el hielo de la mano para poder ponérmelo él-.
-¿No le hiciste nada? No debería atacar si no se la molesta...
-Bueno-sonrío, divertida, al recordarlo-. Creo que le di una patada-Zayn se queda mirándome-. ¿Qué?
-¿Podrías explicarme por favor qué estaba pasando por tu mente cuando decidiste darle una patada a una medusa?
-¡No fue a propósito! Estaba nadando, no la vi y...
-Eres un poco estúpida para ser matrícula de honor, ¿te lo han dicho?
Le saco la lengua y lo ignoro, observando la herida.
-Deberíamos volver con los demás, ya estoy bien.
-No deberías dejar que cayera arena sobre eso, lo dijo antes el socorrista. Y, de todas formas, prefiero que nos quedemos aquí un rato-agrega, sentándose a mi lado y besándome-. No hemos tenido un momento para estar solos en los últimos tres días.
-Uy, sí, que trage...-me interrumpe, dándome un beso en los labios, y luego se aparta sonriendo-. Odio que hagas eso.
-Lo sé.
Pero, de todas formas, vuelve a inclinarse para besarme, y esta vez no se separa. Suspiro y decido que le devolveré el beso. Al fin y al cabo, algo de razón tiene; no hemos podido estar solos últimamente, y teniendo en cuenta que estamos de vacaciones todos juntos, no se nos presentarán muchas oportunidades. Suelto la bolsa de hielo y entrelazo los dedos alrededor de su cuello, haciéndolo estremecerse por culpa del frío. No estoy segura de cómo, ni cuando, pero Zayn empieza a besarme con más ganas y mi corazón parece querer salirse de mi pecho. Levanta la mano de donde estaba apoyada sobre el colchón y la desliza por mi espalda, llevándose consigo la cuerda del bikini. Me separo dando un respingo y lo miro; está mirándome con una sonrisa que creo que no había visto antes en la cara, y me guiña un ojo, pero al mismo tiempo parece tener miedo de que lo aparte de una bofetada. En lugar de eso, lo acerco a mí y vuelvo a besarlo, dándole la señal que necesitaba para terminar de deshacer el lazo en mi espalda.
-Espera-digo, separándome de nuevo-. No ten...-lo veo sacar algo del bolsillo del pantalón, por el rabillo del ojo, y no puedo evitar soltar una carcajada-. Una ducha, ¿eh? Por eso ibas a tu cuarto.
Zayn sonríe y vuelve a besarme, esta vez inclinándose sobre mí y obligándome a tumbarme sobre la cama.

domingo, 8 de diciembre de 2013

97. El fin de una etapa

Fran
-Oye, ¿al final vas a ir al viaje?-pregunta mi hermano, apoyado en el marco de la puerta, y yo niego con la cabeza-.
-Sólo podíamos ir Claire y yo, y no resultaría muy divertido.
-Pero si siempre has querido ir.
-Te recuerdo que ahora soy guía turística, puedo ir a donde quiera para trabajar. 
-A ti lo que te pasa es que no quieres separarte de tu querido Zayn dos semanas-replica, esbozando una sonrisa burlona-.
Pongo los ojos en blanco. Evan ha resultado ser más pesado incluso que mis padres con respecto a ese tema.
-Ev, han pasado casi cinco meses, ¿no crees que la bromita se va pasando de moda?
-Mientras te sigas picando, no-responde, riéndose, y entra para sentarse sobre la tapa del inodoro-.
-¿Qué haces?
-Darte conversación. Me aburro-sonríe-.
-Quizá deberías ir a arreglarte en vez de hacer el vago.
-Ya estoy arreglado.
-Una camiseta de Snoop Dogg y zapatillas de deporte no es lo que se supone que se lleva a una graduación.
-Bah, qué importa, tampoco se gradúa nadie que me importe.
Le dirijo una mueca de burla y él sonríe sacando la lengua, divertido. Me abrocho el pendiente y estiro el brazo para darle una colleja, de la que se protege alzando las manos y apresurándose a salir corriendo del baño. Pongo los ojos en blanco y cojo el otro pendiente. Evan siempre se burla de mí por llevar estos, diciendo que parezco una niña pequeña jugando a ser mayor, pero, ¿qué culpa tengo yo si no me hicieron los agujeros al nacer y ahora me dan miedo las agujas?
-¡Fran!
Mi hermano vuelve aparecer por detrás de mí en el espejo, esta vez con una camisa blanca de la que sólo se ha puesto una manga mientras se pelea con la otra para alcanzarla.
-¿Qué quieres ahora?
-Se me ha ocurrido una... Espera-me río y dejo el lápiz de labios sobre el lavamanos para ayudarlo-. Gracias. Decía que se me ha ocurrido algo, sobre lo del viaje.
-A ver, ilumíname.
-Como bien has dicho antes, ahora eres guía turística, ¿no?-asiento-. Bien, ¿no podría encontrar tu jefe un vuelo barato para ir a alguna parte? Además, si vamos todos podrían hacernos descuento por ser un grupo numeroso.
-Eso es... Brillante-digo, sorprendida, y Evan enarca una ceja-. Es una muy buena idea. Sí, de hecho creo que en Navidades él mismo se fue a Berlín y el viaje completo le costó unas trescientas libras, con pensión completa y coche de alquiler incluido.
-Eso sería perfecto. Aunque, ¿no sería más caro faltando tan poco tiempo?
-Creo que depende del vuelo-respondo, encogiéndome de hombros-. De todas formas, preguntaré.
-También hay que preguntar quién podría permitírselo... Dan y Zayn son dos, y no sé si Niall también corre bajo los gastos de Gab.
-Bueno, mañana averiguaré los precios y se lo diremos.
-De acuerdo.
-Enhorabuena, renacuajo, empiezas a desarrollar el cerebro.
Me saca la lengua, emitiendo un sonido extraño de burla, y comprueba en el espejo que se ha abrochado bien la camisa antes de volver camino a su cuarto. Yo termino de maquillarme y me recojo dos mechones de pelo, que he vuelto a rizar en las puntas, en la parte de atrás de la cabeza.
-Eso se te va a despeinar con el gorro-comenta mi madre, pero yo le quito importancia con una mano, colocándome la túnica azul marino sobre el vestido celeste palabra de honor, más corto e informal que el que usé hace unas semanas para el baile-. Vas muy guapa.
-Gracias-sonrío-.
-Zayn debería estar orgulloso por salir con la más guapa del grupo.
Doy un respingo y miro con sorpresa a mi padre. Mi madre hace tiempo que empezó a hacer ese tipo de comentarios, pues aunque no le gustaran los tatuajes o los pendientes, al poco tiempo de contarles lo mío con Zayn este acabó por caerle bien. Pero hasta ahora seguía pensando que él no lo aprobaba. Mi padre sonríe y me sujeta el hombro para darme un beso en la frente, antes de poner un dedo bajo mi barbilla y alzarla. No es la primera vez que lo hace, siempre anda insistiendo con que mantenga la cabeza alta y la vista al frente.
-Gracias-murmuro, aún sorprendida y sonriendo abiertamente-.
-¿Aún no hemos salido de casa y ya me he perdido un momento emotivo?-pregunta Evan, saliendo del pasillo mientras se pone la chaqueta de cuero. Al final se ha cambiado los zapatos por unas Converse negras, además de ponerse la camisa-.
-Vamos, mocoso, que acabaremos llegando tarde por tu culpa-digo, empujándolo hacia la puerta y comprobando con sorpresa que no se queja y se limita a caminar hacia el coche-.

Al llegar al instituto Evan y yo guiamos a nuestros padres hacia el salón de actos, aunque se saben el camino bastante bien. Allí nos dedicamos a mirar en derredor unos segundos hasta que avistamos a nuestros amigos y los padres de las que se gradúan conmigo, separados en dos filas al final de la sala. Evan y mis padres se dirigen hacia ellos, y yo me dispongo a buscar  la fila en la que se sientan todos aquellos cuyo apellido empieza con 'S'. Veo a alguien moviendo las manos descaradamente y me doy cuenta de que me están llamando a mí, indicándome cuál es mi sitio. Me dirijo hacia la chica con una sonrisa y la saludo tanto a ella como al chico que tengo a mi izquierda, que creo reconocer por haberlo visto jugar contra Evan en algún partido de fútbol. Creo que se apellida Samuels y está en Windsor. Charlo con ellos durante unos minutos, con música variada de fondo, hasta que esta para y el director nos llama la atención con el micrófono. Los tutores de todos aquellos que se gradúan están sobre la parte derecha del escenario, por lo que, si sumamos a la psicóloga, el jefe de estudios, la secretaria y el director, son más de diez personas en fila ahí arriba. Menos mal que es grande. De lo que no estoy tan segura es de que vayamos a caber todos ahí al fondo.
La primera de mis amigasa la que llaman es Alex, Alexis Gina Cray, y ella sube sonriente los peldaños, saludando a todos los profesores y obteniendo la enhorabuena del director. Parece abrumada por la situación, pero supongo que todos lo estamos. Tras ella sube Blue, o Anne Davis, como se llama en realidad, y se repite el proceso. Ashley Erin Hill. Claire Sophie (pronunciado con acento en la 'i' en lugar de la 'o', ya que es francés) Lewis. Danielle Delilah Malik. Y, tras unos cuantos nombres más y tras irse vaciando la fila en la que estoy sentada, Francesca Jane Smith.
Me pongo en pie y bajo la suave pendiente que conforma el pasillo entre las dos secciones de asientos. Al llegar al escenario subo los cuatro escalones que llevan a él y estrecho la mano de todos los profesores, llegando por fin al director, que me entrega mi diploma y un certificado por ser Matrícula de Honor. Sonrío y camino hacia el fondo del escenario, donde están ordenados los alumnos por orden alfabético.
Tras quizá unos quince minutos, Anne Gabrielle Williams y Lynn Emma Walker, al igual que el resto de estudiantes que iban detrás de ellas, ya han recibido su diploma, y ha llegado el momento de hablar delante de todas estas personas.
Este año daremos dos discursos de graduación; el discurso oficial lo daré yo, mientras que Blue será la que despida la ceremonia. No ha querido decirnos a nadie lo que iba a decir, lo cual me asusta un poco, pero ya qué se le va a hacer. Respiro hondo y me adelanto hacia el atril, colocando las tarjetas que llevaba en el bolsillo de la túnica.
-Reflexionando sobre lo que podría decir hoy, aquí, decidí buscar algún discurso de graduación de años anteriores para inspirarme. Y lo cierto es que funcionó. El principio de este discurso está inspirado en aquel que J.K. Rowling dio en Harvard en 2008. Veamos...-reprimo una sonrisa al imaginarme a Claire, Anne, Blue y Alex fangirleando detrás de mí, y prosigo-. Hablemos del fracaso. El fracaso me ha proporcionado una seguridad interior que nunca podría haber alcanzado aprobando exámenes. El fracaso me ha enseñado cosas sobre mí misma que no podría haber aprendido de ninguna otra forma. Nunca te conocerás del todo a ti mismo, o a la fuerza de tus relaciones, hasta que los dos hayan sido puestos a prueba por las adversidades. Y creo que esa enseñanza es más fuerte y vale más la pena que cualquier calificación que me haya ganado nunca. Es imposible vivir sin fallar en algo a menos que se tenga una precaución extrema, en cuyo caso, puede ser que no hayas vivido de verdad y, por ende, hayas fracasado por defecto.
<<Durante toda mi vida, he querido ser un número incontable de cosas. Algunas ni siquiera las recuerdo. Sé que a muchos de vosotros os ha pasado lo mismo. Sin embargo, y gracias a Dios, los sueños pueden cambiar. Si no lo hicieran, el mundo estaría sobrepoblados con princesas y vaqueros. Así que, sea cual sea vuestro sueño ahora, si no lo conseguís no habéis fracasado, no sois perdedores, pero igualmente importante, si lo conseguís, no sois necesariamente ganadores; tenéis que seguir luchando-respiro hondo de nuevo, intentando tranquilizarme y hacer caso omiso del ligero temblor de mis manos. Lo siguiente que digo no está en las tarjetas, pero si no lo digo ahora, después de comprobar que durante tres meses no lo he hecho, no lo haré nunca-. Y, ¿cuál es mi sueño? Hace unos meses, habría dicho que quería estudiar Derecho y Administración de Empresas y trabajar junto a mi padre en unos años. Pero no, lo cierto es que no quiero hacer eso. Lo siento, papá. Voy a ser azafata y quizá, solo quizá, estudie Turismo-no veo las caras de mis padres, pero sé donde están, y miro hacia su sector antes de volver a dirigirme al colegio en general-. Y probablemente a muchos os sorprenda esta idea. Pero, ¿por qué no? Me encanta volar, me encanta viajar y los aviones, se me dan bien los idiomas. Lo cierto es que nunca me gustó la economía, ni el latín, ni la historia, y mucho menos me gustaría aprenderme miles y miles de páginas de leyes. Así que no pienso hacerlo-sonrío, y me preparo para la que quizá sea la parte más emotiva del discurso, para mí, al menos; busco nerviosamente a aquella persona a la cual va dedicada y, cuando lo encuentro, mantengo la vista fija en él-. Este año he aprendido muchas cosas, y la más importante de ellas la aprendí fuera del instituto: no importa lo que la gente espere de ti, no importa cuántas veces decepciones a alguien, porque siempre habrá alguien que no esté conforme con tus acciones. Lo que se debería hacer, en realidad, es prestar atención a lo que uno mismo quiere. Al sueño que de verdad quiere ver hecho realidad, sin importar lo que el resto del mundo piense, haga o diga, porque, al fin y al cabo, es tu vida la que estás viviendo. Es tu experiencia, son tus errores, y nadie tiene que marcarte el camino. Es mejor cerrar los ojos y disfrutar de la montaña rusa que es la vida-escucho un "aww" por detrás de mí y suelto una carcajada silenciosa, perdiendo la compostura por un momento, pues he reconocido la voz de Ashley y la de Blue soltando un "qué bonito" sarcástico. Sacudo la cabeza y vuelvo a mirar al frente para concluir con el discurso-:. Las viejas reglas se están desmoronando y nadie sabe cuáles son las nuevas... Así que inventaos vuestras propias reglas.>>
Mi silencio es recibido por una ovación de aplausos, chillidos y silbidos, y me permito reírme para deshacerme un poco de los nervios. Alcanzo a ver a varias personas llorando, tanto padres como alumnos, aunque dentro de estos últimos predominan las chicas, y me doy cuenta de que yo misma tengo los ojos empañados.
Me hago a un lado y dejo que el director presente a Blue, que se acerca resueltamente al atril, sin tarjetas ni nada por el estilo, y se apoya sobre éste con total naturalidad. A veces aún me choca ver lo extrovertida que es.
-Verás...-oigo a alguien murmurar en la fila de atrás, y me giro para encontrarme con Dan, que parece tan asustada como yo ante lo que pueda decir la chica, aunque sólo sea por hacer la gracia-.
-Me gustaría agradecer-empieza mi amiga, y presto atención, mordiéndome el labio- a Internet, Google, Wikipedia, Microsoft Word y “Copiar y Pegar” por estos maravillosos seis años de enseñanza. Dicho esto, me gustaría añadir... Estos han sido los peores seis años de toda mi vida. No ha habido un solo día en que disfrutara levantarme temprano y caminar hasta este sitio de mierda. Me gustaría mandar a la mierda a todos los directores, secretarios, profesores, cocineras, guardas y todos esos matones hijos de puta y sin blanca y guarras pijas y deformes con las que me he tenido que topar en los tres colegios a los que he asistido durante la secundaria y el instituto. Mis últimas palabras antes de que me saquen de aquí a rastras: que os follen a todos.
Tal y como ha predecido, el jefe de estudios la obliga a bajarse del escenario y se la lleva fuera, mientras que la multitud estalla en risas, chiflidos y aplausos. No sé cómo me las arreglo para hacerlo, quizá porque les conozco, pero distingo las voces de los gemelos chillando a coro que la devuelvan al escenario.
La ceremonia se da por concluida, y los estudiantes nos vamos bajando del escenario, no sin antes ponernos de acuerdo para contar y tirar los gorros al aire todos a la vez, aunque sólo sea para imitar a las películas. Nos encaminamos todos juntos hacia el patio, nuestras familias incluidas, donde hay varias mesas con comida y suena música por los altavoces.

Alex
Nos quedamos un rato en el patio, haciéndonos fotos con nuestros compañeros, familias y amigos. Salgo en fotos con gente a la que no he hablado en la vida, incluso algunas personas a las que se suponía que caía mal, pero parece que hemos firmado una tregua en un acuerdo tácito, sólo por hoy.
Lo cierto es que no puedo creerme que me esté graduando... En Londres. Apenas hace unos meses que me mudé, y se me han pasado volando. Pero lo más increíble de todo es que, al contrario de como me lo llevaba esperando todos estos años, no me he graduado yo sola y vuelto a casa, sino que estoy con mis amigos, tengo gente con quien interactuar y reírme en lugar de sentirme al margen de todo.
Mis amigos quieren irse de fiesta a alguna discoteca para celebrarlo, y, casi con miedo, me acerco a mi madre para pedirle permiso. Tanto ella como mi padre se las han arreglado para venir a verme hoy, y se van dentro de pocos días. Ninguno de los dos está en casa, aunque había sitio para al menos uno de ellos, pero dijeron que preferían no molestar y los dos han alquilado una habitación en dos hoteles diferentes. Mi madre se va pasado mañana y mi padre se queda una semana más, ya que quiere disfrutar de algo más de tiempo con nosotros.
-¿A dónde piensas irte?-pregunta mi madre, fulminándome con sus ojos azules, y yo intento aparentar naturalidad-.
-Es una discoteca en la que permiten el acceso a menores de edad-explico, evitando mencionas que ya he estado antes-. No me pasará nada ni beberé nada, te lo prometo. Gab también viene, él cuidará de mí.
-No tienes edad para...
-Mamá, por favor-suplico, alargando la 'o'-. Es mi graduación.
Mi madre parece considerarlo unos segundos, hasta que al final suspira y asiente, resignada, murmurando algo sobre tener cuidad. Sonrío y le doy un abrazo antes de salir a buscar a mi padre para despedirme de él.

Experimento una sensación extraña al entrar en el local, una especie de melancolía alegre. Hace casi un año que vine aquí por primera vez, y entonces apenas si conocía a mis amigos. La cantidad de cosas que han ocurrido en este tiempo me resulta abrumadora. Me quedo parada un momento, observándolo todo, hasta que siento las manos de alguien pellizcarme el trasero y me giro, a punto de gritar al degenerado que sea que ha hecho eso, pero resulta que sólo se trata de Dan.
-Muévete, que estorbas en el medio.
-Perdóneme usted, su Majestad-respondo, sarcásticamente y haciendo una reverencia para dejarla pasar-.
-¿Quieres que te vuelva a enseñar a bailar?-pregunta Harry, apareciendo a mi lado, y yo sonrío al recordarlo-. Es increíble todo lo que ha pasado desde entonces, ¿eh?
-Es exactamente lo que estaba pensando.
Desliza su mano sobre la mía, algo inseguro, para evitar perderme de vista mientras seguimos a los demás hacia alguna mesa. Yo sonrío y entrelazo mis dedos con los suyos, llevándome una no muy discreta mirada de asombro. Me río y dejo que tire de mí hasta llegar a los asientos, en los que ya no cabemos.
-El año pasado ya éramos muchos-comenta Louis-. Y ahora tenemos cinco integrantes más. Dios mío.
-Seis-dice Evan-. Olvidas a Jack.
-No-lo corrige Gab, quien probablemente haya entendido la cuenta matemática antes que cualquiera de nosotros-. Son cinco.
Evan frunce el ceño y parece estar a punto de ponerse a contar con los dedos antes de caer en la cuenta e inclinarse sobre el respoldo, murmurando un débil "oh". Los gemelos deciden que es hora de levantarnos la moral y se levantan de su sitio, sobre el respaldo del mullido banco de color azul, para saltar sobre la mesa y luego al suelo, tirando de nosotros uno a uno para llevarnos hacia la pista de baile. Me río y me dejo llevar, consciente de que no me servirá de nada resistirme.
Me adentro casi sin querer entre la multitud y, cuando quiero darme cuenta, estoy rodeada de gente desconocida que no me deja espacio suficiente para alejarme. Cuando creo que está a punto de darme un ataque de claustrofobia, unos brazos se cierran a mi alrededor y el corazón me da un vuelco. Me vuelvo, asustada, para encontrarme con la cara de un chico al que no había visto en la vida y que ya a estas horas va a todas luces borracho. Intento alejarme, pero me coge del brazo y me dice algo sobre bailar con él, aunque no lo entiendo del todo porque estoy más concentrada en no aspirar el fuerte olor a alcohol que desprende su aliento.
-Perdona-escucho de repente, y me giro aliviada hacia la voz conocida-. La chica es mi novia, así que, si no te importa...
El chico parece confundido un momento y luego me mira, con una media sonrisa socarrona pintada en la cara.
-¿Es cierto? ¿Estás con él?-lanzo una mirada de pánico a Harry, que no parecía esperarse que me lo preguntara a mí, y luego me vuelvo hacia el desconocido, asintiendo lentamente con la cabeza; el chico frunce el ceño de nuevo y me suelta el brazo, claramente decepcionado-. Está bien.
Y, sin decir nada más, desaparece. Lo cierto es que, teniendo en cuenta la forma en que estaba pegándose a mí para bailar, no esperaba que se rindiera tan fácilmente. Le dirijo a Harry una sonrisa de agradecimiento y él me la devuelve, cogiéndome por la cintura con una mano y sosteniendo la mía con la otra. Apoya la frente sobre la mía, sin dejar de moverse al ritmo de la música, y mi corazón se dispara, alerta, pero no hace nada. Sólo se apoya contra mí y me sonríe. Aunque, en algún momento que no llego a registrar, el gesto se convierte más bien en una sonrisa traviesa.
-¿Así que estamos juntos?-pongo los ojos en blanco y me separo de él, bufando-.
-¿Pretendías que dijera que no para que siguiera restregándose contra mí?
Harry hace una mueca de disgusto y me hace dar una vuelta sobre mí misma antes de volver a sujetarme por la cintura.
-Te agradecería que no me devolvieras esa imagen a la mente. Resulta bastante desagradable.
-¿Celoso?-pregunto, sonriendo y levantando las cejas pícaramente, intentando devolverle la jugarreta anterior. Él hace una mueca y aspira sonoramente, como si tuviera una herida y le estuviera escociendo-.
-Quizá un poco-sonríe, y me atrae más hacia él, consiguiendo ponerme nerviosa de nuevo-. Pero yo no soy tan ordinario.
Suelto una carcajada y, resignándome a la cercanía, apoyo la cabeza en su hombro. De todas formas la canción que ponen ahora mismo es lenta, así que no hay que moverse mucho. Harry pasa de apoyar las manos a ambos lados de mis caderas a abrazarme y pegarme a su cuerpo, dándome un beso justo debajo de la oreja que consigue ponerme los pelos de punta, además de ruborizarme.
-Harry-lo llamo al cabo de unos segundos, y aunque no lo oigo su pecho vibra y sé que me ha preguntado qué ocurre-. ¿Por qué no me besaste?
Tal y como esperaba, se separa de mí de golpe y me mira, entre extrañado y sorprendido.
-¿Qué?
-En el baile-explico-. Estuviste a punto de besarme, pero cambiaste de opinión en el último momento. ¿Por qué?
Se me queda mirando un segundo y luego suspira, abrazándome de nuevo.
-Porque no querías-responde-. Ibas a dejarme hacerlo, pero no querías besarme.
-Tampoco quería hacerlo aquella vez en tu cumpleaños y te dio igual-sonrío, y él me imita-.
-Eso era diferente. Por un lado, me ponía nervioso que todo el mundo estuviera chillando que nos besáramos y quería acabar con ello. Por otro... Vale, sólo hay un lado, el otro es que quería besarte.
Me río y lo observo, pero no se da cuenta. Está mirando al frente, sonriendo, supongo que acordándose de ese día.
-Sigo sin entender cuál es la diferencia entre las dos situaciones.
-¿Preferirías que te hubiera besado?-se burla, riendo-. Porque puedo hacerlo ahora, no me importa.
-¡No!-me río-. No es eso, es sólo que me sorprendió que cambiaras de opinión tan de golpe.
-En mi cumpleaños te quejaste, pero sabías que no era un beso... De verdad, por así decirlo. Sabías que solo buscaba fastidiarte. En el baile de promoción... Quería besarte de verdad, y tú ibas a dejarme hacerlo por pena. 
-No iba a...
-Sí que ibas a hacerlo. No quiero que me beses por pena, Ally.
Sonrío; hacía mucho que no usaba ese sobrenombre. Lo cierto es que me gusta, aunque no se parezca nada a mi nombre real. Quizá sea solo porque es el único que me lo dice y eso lo hace especial. 
-Luego quiero enseñarte una cosa-me dice, devolviéndome a la realidad-. ¿Crees que podrías venir a mi casa cuando salgamos de aquí?
-¿Eso es una forma no-tan-sutil de pedirme que me quede a "dormir" contigo?-me río, y él abre los ojos de par en par-.
-¿Qué? ¡No! ¿Qué dices?
-Es broma, Haz'. No estoy segura de que pueda, sería muy tarde.
-También puedo enseñártelo en la tuya, si dejas que te lleve yo.
-Vale, primero, o dejas de hablar en clave o no hables, porque sigue sonando muy mal. Y, segundo, ¿de verdad es tan urgente?
-Bueno, no es un asunto de vida o muerte, pero quiero que lo... Bueno sí, que hoy.
Me río y sacudo la cabeza, cogiéndolo de las manos para bailar más distanciados y más animadamente. Al final acepto que venga a mi casa, aunque más que por sus súplicas es porque tengo curiosidad. 
Durante tres o cuatro canciones nos dedicamos a hacer el tonto, bailando al estilo robot o egipcio, e incluso con los pasos típicos de los 80.
-Eh, vosotros dos-escucho de repente, y me encuentro a Niall gritándome al oído-. Dejad de hacer el idiota y venir a integraros en el grupo.
Me río y asiento, cogiendo de la mano de mis dos amigos para no perderlos de vista a ninguno.
Cuando llegamos al círculo en el que están dispuestos mis amigos, Fran está hablando sobre no sé qué viaje a no sé dónde y para el que su jefe -mi antiguo jefe- podría conseguirle no sé qué precio.
-Yo no creo que pueda ir-digo-. O sea, no tenemos dinero para pagar tres viajes. Como mucho y con suerte podrían ir dos, y no...
-Eh, que mi viaje no me lo tenéis que pagar vosotros-replica Niall-. Se lo diría a mi padre. Y también podría pagarlo con mi sueldo.
-Sí que podríamos pagar dos viajes, con mi sueldo-dice Gab-. Aunque luego sería difícil mantenernos hasta el mes que viene...
-Sería barato-dice Fran-. Unas trescientas libras por persona, quizá menos si le quitas la pensión completa en el hotel. Y también depende del lugar...
-No sé, tendría que hacer cuentas-comenta Gab de nuevo-. En cualquier caso, podría pagarte solo tu viaje, Alex. Es mucho más barato que el que planeaban organizar para fin de curso...
-No voy a ir si tú te quedas aquí, no sería justo.
-Soy tu tutor legal ahora, que digas eso es como decir que si tú viajas mamá tiene que hacerlo también.
-No, por favor-respondo, fingiendo un escalofrío, y él se ríe-. Y no es lo mismo. Tú eres mi amigo también y formas parte del grupo, mamá no. Gracias a Dios.
-Oye, ¿Gab y tú no tenéis parientes en Sicilia?-pregunta Louis, y yo asiento-. Si vamos allí podríais quedaros en su casa y sólo tendríais que pagar el vuelo.
-Eso se reduciría a quizá cien libras-dice Fran, esperanzada-. Como mucho, aunque sin contar el dinero que os gastéis allí.
-Bueno, eso es más asequible-cede mi hermano, y yo me empiezo a permitir hacerme ilusiones sobre irme de viaje con mis amigos fuera de Inglaterra-. Pregunta cuánto costaría el vuelo a Sicilia mañana en el trabajo y veremos... A menos que queráis ir a otro sitio.
-¿Otro sitio?-interviene Claire, mirándolo como si estuviera loco-. Sicilia, Italia, calor y la playa. Es perfecto.
-Sí, y también tiene que ver con que vengáis Alex y tú-agrega Isis, riendo-. Pero sólo un poco.
Durante un rato seguimos haciendo especulaciones sobre el viaje, hasta que nos empezamos a desviar del tema y a hablar de otras cosas que no tienen nada que ver, como el gato que se encontró Blue en la calle con el rabo partido en Francia y que le recordó a su propia gata.
-He visto mucho roce ahí dentro antes-me dice de repente Evan al oído, señalando a la pista de baile-. ¿Os habéis liado por fin?
-¿Qué?-lo miro confusa un momento, hasta que me doy cuenta de que habla de Harry-. No, no nos hemos liado.
-¿Por qué no?
-Pues porque no me gusta Harry y sería muy... ¿De qué te ríes?-pregunto, pues acaba de soltar una carcajada que no me esperaba para nada-.
-Es que no me puedo creer que sigas con ese cuento.
-¿Qué cuento?-Evan pone los ojos en blanco y sacude la cabeza, divertido-.
-Te engañas a ti misma, Alex. Creo que no me equivoco al decir que la excusa de estar enamorada de Nick dejó de tener sentido hace tiempo, ¿o sí?
Reflexiono un momento la respuesta, hasta que me doy cuenta de que hace meses que no pienso en Nick, y si lo hago es para arrepentirme de todo lo sucedido. Excepto... En aquel sueño que tuve hace poco más de un mes. Pero era una pesadilla, así que no tiene por qué significar que lo quiera.
-Bueno, es un cabrón...
-Enhorabuena, al fin te has dado cuenta-sonríe, dando un trago del vaso que lleva en la mano-. Ahora dime que me equivoco al pensar que en realidad no te habría importado que Harry te besara en el baile-abro los ojos como platos y él sonríe, burlón-. Sí, lo vi. Y Ashley también. Pero no se lo hemos dicho a los demás, tranquila.
-Yo no...
-Alex, entiendo que estés asustada, pero no me digas que no te gusta Harry lo más mínimo, porque no me lo creo.
-¿Desde cuándo eres tan entrometido?-pregunto, frunciendo el ceño, y él se ríe-.
-Desde que me he bebido tres cubatas. Ya no beberé más, tranquila-añade, al ver que voy a protestar-. Pero, además, me preocupas tú y me preocupa Harry. Creí que quizá te dieras cuenta si te lo decía... Si no quieres hacerme caso, al menos lo he intentado.
Evan sonríe y se vuelve hacia Zayn, quien llevaba un rato intentando llamarle la atención, dejándome más confusa de lo que he estado en semanas. Durante uos minutos continúo dándole vueltas a la conversación, pero decido que ya tendré tiempo para reflexionarlo cuando esté dando vueltas en la cama, disfrutando de mi habitual insomnio.

Nos quedamos quizá una hora y media más en la discoteca, bailando, charlando y haciendo todo tipo de tonterías, hasta que decidimos que tenemos hambre y que ya nos veremos mañana, al menos aquellas que ya no estamos escolarizadas ni tenemos que trabajar. Jack se gradúa pasado mañana, y se unirá a nuestro grupo de libertad temprana... Aunque no estoy tan segura de que llegue a ser libertad hasta que sepamos si nos han aceptado o no en la universidad o bien en el trabajo, en el caso de Ashley y Jack, que no pueden permitírselo si no les dan una beca. 
Salimos del local y me subo al coche de Robin con Harry, Lynn y Anne, tras explicar Harry a Niall lo que sea que quiere que vea. Las dos chicas se bajan primero, y unos cinco minutos después de dejar a Anne en su casa llegamos a la mía.
Nos bajamos del coche y Harry me coge de la mano, tirando de mí hacia mi propia casa. Me río y abro la puerta, antes de que me guíe hacia las escaleras.
-Harry, ¿a dónde vamos?
-A tu cuarto-frena un momento al decir eso y me mira-. No pienses mal.
-Me lo pones difícil-resoplo, pero lo sigo-.
-Vale, siéntate ahí-me dice, señalando la cama, y le hago caso-. ¿Tú tenías un teclado o lo soñé?
-Tengo uno de juguete-me río, señalando una caja bajo la cama de Niall-. ¿Es una canción?
-No, pienso usar el teclado para golpearte la cabeza y dejarte inconsciente porque me apetece-responde, sacando la caja, y luego se sienta junto a mí con el instrumento sobre el regazo, sonriendo-. Sí, es una canción.
-Pero tú no tocas el piano.
-Imagina por unos minutos que sí lo hago-sonríe-. De todas formas, sólo sé tocar esta canción. Que por cierto, es para ti.
-No me digas.
Pongo los ojos en blancl, pues era obvio, e intento reprimir una sonrisa, ignorando el hech de que parece que se me vaya a salir el corazón del pecho. Harry enciende el teclado y empieza a tocar una melodía, concentrado en las teclas.

Now you were standing there right in front of me
I hold on it's getting harder to breathe
All of a sudden, these lights are blinding me
I never noticed how bright they would be

I saw in the corner there is a photograph
No doubt in my mind it's a picture of you
It lies there alone in its bed of broken glass
This bed was never made for two

I'll keep my eyes wide open
I'll keep my arms wide open

Don't let me 
Don't let me
Don't let me go
'Cause I'm tired of feeling alone
Don't let me
Don't let me go
'Cause I'm tired of feeling alone

Me muerdo el labio, reconociendo las palabras que le dirigí yo aquel día en el aeropuerto, tras haberme dado cuenta de lo que Nick había estado haciendo conmigo. 

I promised one day that I'd bring you back a star
I caught one and it burned a hole in my hand
Seems like these days I watch you from afar
Just trying to make you understand
I'll keep my eyes wide open, yeah

Me río, recordando que, en efecto, hace unos meses estábamos hablando sobre constelaciones y que es una pena que en Londres apenas sean visibles, y él mencionó algo sobre bajarme una estrella del cielo. Sonrío, intentando tragarme las lágrimas que amenazan con caer por mis mejillas.

Don't let me
Don't let me 
Don't let me go
'Cause I'm tired of feeling alone
Don't let me
Don't let me go

Don't let me
Don't let me 
Don't let me go
'Cause I'm tired of feeling alone

Don't let me
Don't let me
Don't let me go
'Cause I'm tired of feeling alone
Don't let me
Don't let me go
'Cause I'm tired of sleeping alone

Levanta la vista, apartando el teclado, y frunce el ceño al ver que esto llorando, extrañado.
-¿Tan mala era?-pregunta, y yo me río, negando con la cabeza-. ¿Entonces qué te pasa?
Intento abrir la boca para decirle lo mucho que me ha gustado, pero no me sale la voz, así que la cierro y me quedo mirándolo. En lugar de preguntarme otra vez me sostiene la mirada, esperando curiosa y pacientemente. Y, sin saber muy bien de dónde he sacado el valor o incluso la idea, me encuentro a mí misma alzando el brazo para ponerle una mano sobre la nuca y atraerlo hacia mí.
Harry suelta todo el aire que no sabía que estaba conteniendo de golpe, pues lo he pillado por sorpresa, pero me devuelve el beso, y comprendo lo que quería decirme Evan. Quizá no esté enamorada de Harry, o no tanto como él de mí, desde luego, pero eso no quita que pueda gustarme. Y llevo negando la posibilidad de que acabara siendo así sólo porque tengo miedo de que vuelvan a hacerme daño. No me había dado cuenta hasta ahora, en realidad, de que estamos hablando de Harry, la persona que mejor me ha tratado desde que tengo uso de razón, y probablemente la última en este mundo que sería capaz de hacerme daño.